martes, 10 de marzo de 2026

A esta edad

Ya no estamos en edad, de pedir perdón por decir la verdad, tampoco de disculparnos, por no querernos quedar. 
Estamos para gritar tan fuerte como podamos, con el afán de no quedarnos nada guardado. 
Ya no estamos para halagos y palabrería, ya no estamos para tener un trozo de carne entre las piernas, estamos para caricias y pláticas eternas, con café por las mañanas y vino tinto en las tardes negras. 
Ya no estamos para culparnos, de las desilusiones que se causaron, por las expectativas que se crearon. 
Ya no estamos para vivir penando, por aquellos amores que no nos amaron, ni por los dolores, que no nos mataron. 



A esta edad, estamos para ser felices, así, con la vida y sus matices. 
Ya no estamos para esperar, estamos para pelear y hacer nuestros sueños realidad. 
Ya no estamos para amigos de las pedas, estamos para amigos, que aconsejan y consuelan. 
Ya no estamos para lealtades familiares, estamos para romper con patrones destructivos. 
A esta edad, en qué la sociedad nos llama adultos, nos toca liderar nuestros caminos, nos toca llorar más, para enfermarnos menos, nos toca encontrar el modo de vivir, 
sin morir en el intento. “ 
Evelyn Virosc

lunes, 9 de marzo de 2026

Nosotros

A los nacidos entre 1952 y 1979 — una generación como ninguna otra. 
Somos los hijos de un mundo en transición. 
Nuestros padres jamás habrían imaginado los cambios que íbamos a vivir. 
Crecimos en el amanecer de una revolución tecnológica que transformaría el planeta. 
Somos los últimos que conocimos los juegos en la calle: las bolitas, la soga, la rayuela, las interminables partidas de escondite. 
Y los primeros en descubrir los videojuegos: Pac-Man, las consolas Atari, las primeras máquinas recreativas. 
Escuchábamos radionovelas con nuestros abuelos y hacíamos pícnics sobre la hierba con comida casera. Bailamos con los Beatles, los Rolling Stones, Mecano y Los Picapiedra. 
Crecimos con Tom y Jerry, G.I. Joe, Candy Candy, la Pantera Rosa o Los Supersónicos. 
Fuimos los pioneros de la música grabada: discos de vinilo de 45 y 33 rpm, cassettes que grabábamos desde la radio, BETA, VHS, walkman, CD... 


Fuimos testigos de la llegada de los ordenadores, de las primeras calculadoras de bolsillo, de los teléfonos móviles del tamaño de un ladrillo. 
Y creímos que Internet iba a cambiar el mundo — y lo hizo. 
Nos llamaron “Generación X”, como un borrador entre dos épocas. 
Pero fuimos puentes. 
Aprendimos a manejar un ratón y un teclado antes de que eso se volviera instintivo para las generaciones futuras. Y nunca despreciamos a quienes no sabían hacerlo. 
Somos la última generación que bebió Coca-Cola en botella de vidrio, que hacía las compras con una bolsa de tela a cuadros en la bicicleta, que compraba dulces con las monedas del pan. 
La última que recogía una rebanada de pan caída al suelo murmurando una disculpa silenciosa — hoy gritarían “¡microbios!”. Y, sin embargo… sobrevivimos a todo. 
A los viajes sin cinturón, sin silla infantil, sin airbag. A los paseos en bicicleta sin casco, a los patines sin rodilleras, a los columpios de metal y los toboganes oxidados. 
A las mochilas pesadas, las meriendas aplastadas, las rodillas raspadas, los juegos que duraban hasta que caía la noche. Sin Internet. Sin smartphones. Sin PlayStation. Pero con una imaginación desbordante, amigos de verdad y días llenos de gritos, risas y aventuras. 
Compartíamos las bebidas sin miedo. Queríamos contagiarnos de varicela para quedarnos en casa. Coqueteábamos con una botella vacía, no detrás de una pantalla. Y cuando queríamos reunir a todos, bastaba un grito o un silbido. 
No éramos etiquetas — gamer, otaku, dark o cualquier otra. 
Éramos rostros, apodos, personalidades… pero unidos. 
Aprendimos a levantarnos solos, a asumir responsabilidades, a resistir. 
Crecimos sin ser sobreprotegidos, pero libres. Con moretones en las piernas, estrellas en los ojos y la vida en las manos. Así que bravo por nosotros. 
Por esta generación a caballo entre dos mundos. Por los que crecieron fuertes, de pie, con el corazón latiendo con fuerza. 

 Desconozco autor.

domingo, 8 de marzo de 2026

Abrazando la vida...

Abrazando la vida... A la vida que sorprende...que duele y que enseña...que cambia planes sin avisar...pero siempre deja algo por lo que seguir... 
A los días de risas inesperadas y a los que solos no permiten no rendirnos... 


Vivir no es solo ganar siempre...es continuar aun cuando todo tiembla... 
Hoy honro la vida tal como es; imperfecta..intensa...sagrada...y me abrazo en ella con todo lo que soy... y lo que aún debo descubrir..." 

* Darío Ambrosini *

sábado, 7 de marzo de 2026

8 de marzo: Día Internacional de la Mujer

El origen de la fecha se remonta a 1857 cuando en la ciudad de Nueva York, mujeres trabajadoras de una fábrica textil se manifestaron en protesta por sus condiciones laborales. 
Cincuenta años después, en 1908, en la misma ciudad, 15.000 obreras marcharon al grito de “¡Pan y rosas!”, sintetizando en esta consigna sus demandas por aumento de salario y por mejores condiciones de vida. 
En 1909 - también en marzo -, trabajadoras textiles (costureras industriales) se habían declarado en huelga. Luchaban por sus condiciones laborales: aumento de salarios, reducción de la jornada laboral a 10 hs., y fin del trabajo infantil. 
Durante esta huelga pacífica 129 mujeres murieron calcinadas en la fábrica Cotton Textile Factory, en un incendio provocado por sus dueños. Se cree que esto ocurrió el día 8 de marzo. 

En 1910, durante el II Encuentro de Mujeres Socialistas realizado en Copenhague, la delegada alemana Clara Zetkin propuso que se estableciera el 8 de marzo como el Día Internacional de la Mujer, en homenaje a aquellas que llevaron adelante las primeras acciones de mujeres trabajadoras organizadas contra la explotación capitalista. 
Finalmente en 1975 la Organización de Las Naciones Unidas lo constituyó como el Día Internacional de la Mujer Trabajadora en dicha fecha.

viernes, 6 de marzo de 2026

Llora el tiempo que sea necesario

"Llora el tiempo que sea necesario ... 
 No permitas que las personas minimicen tu dolor. 
Muchos pensarán que exageras, pero la realidad es que nadie puede entender lo que no le ha tocado vivir.
 

Te dolió a ti, no a ellos, por eso le restan importancia. 
Llora, pero cuando estés preparado, seca tus lágrimas, levántate y comienza de nuevo. 
El dolor no se cura fácilmente, pero te aseguro que no dura toda la vida"...
Desconozco el Autor

jueves, 5 de marzo de 2026

Natalie Perez

Natalie Pérez (Buenos Aires, 1986) es una destacada actriz y cantautora argentina, reconocida por sus papeles en telenovelas como Las Estrellas, Guapas y Consentidos. 
Inició su carrera infantil en Chiquititas y consolidó su faceta musical desde 2018 con álbumes pop como Un Té de Tilo Por Favor y Detox. 
 Aspectos destacados:
 Actuación: Con trayectoria en televisión, teatro (musicales) y cine, siendo un rostro popular desde los años 90. 
Música: Firmó con Warner Music, lanzando éxitos y colaboraciones con artistas como Fabiana Cantilo y Los Caligaris. 
Trayectoria: Comenzó en Chiquititas (1999) y consolidó su carrera en Rebelde Way, Graduados y Pequeña Victoria.

miércoles, 4 de marzo de 2026

Cursiva?

"¿Alguna vez te has preguntado por qué ya no se enseña a los niños a escribir en cursiva?"
Y no, no es casualidad que cada vez lo utilicen menos. 
Escribir en cursiva significa traducir pensamientos en palabras; te obliga a no quitar la mano del papel. Un esfuerzo estimulante, que permite asociar ideas, vincularlas y ponerlas en relación. 
No por casualidad la palabra cursiva proviene del latín "currere", que corre, que fluye, porque el pensamiento tiene alas, corre, vuela. 
Por supuesto, la cursiva no tiene cabida en el mundo actual, un mundo que hace todo lo posible por frenar el desarrollo del pensamiento, por llenarlo. Creo que la cursiva nació en Italia y luego se extendió por el mundo. 



¿Por qué? Porque era una escritura compacta, elegante y clara. Pero la nuestra es una sociedad que ya no tiene tiempo para la elegancia, la belleza, la complejidad; ¡tenemos síntesis pero no claridad, velocidad pero no eficiencia, información pero no conocimiento! 
En general, sabemos demasiado y demasiado poco porque ya no somos (en términos generales) capaces de poner las cosas en relación. 
La mayoría de la gente ya no puede pensar. Por eso deberíamos volver a escribir en cursiva, especialmente en la escuela. Porque no se trata sólo de recuperar un estilo de escritura, sino de volver a darle aire a nuestros pensamientos. 
Todo lo que nos hace vivir, lo que alimenta el alma, lo que sostiene el espíritu, está conectado con la respiración. Sin aliento, como decían los antiguos griegos, no hay pensamiento. Y sin pensamientos no hay vida. —Vivian Parra
La escritura cursiva se originó en Italiaen el siglo XV, gracias a Niccolò di Niccoli, un erudito que inclinaba y adornaba sus cartas para escribir más rápido y relajado.
 A mediados de siglo, otros eruditos imitaron su estilo y, a finales del siglo XV, la cursiva se convirtió en el estilo oficial de los escribas cultos del sur de Italia. 
La cursiva se internacionalizó gracias a España en el siglo XVI. Francesco Griffo, colaborador de Aldo Manucio, fue el primero en utilizar tipos cursivos en una imprenta. 
La cursiva es un tipo de escritura que se caracteriza por tener las letras unidas entre sí. Se utiliza para indicar nombres propios, títulos, fuentes citadas, o para indicar que una palabra no tiene el significado esperado. 
La escritura cursiva es recomendable para introducir a los niños en la escritura, ya que facilita el proceso de composición y la escritura se vuelve más fluida. 
Fuente: —https://www.chubut.edu.ar/.../por_que_aprender_a_escribir... https://www.myfonts.com/.../the-font-manual/italics....

martes, 3 de marzo de 2026

Cuando quieres perdonar, pero el dolor permanece

Cuando quieres perdonar, pero el dolor permanece 
A veces el corazón quiere perdonar antes que la herida haya sanado por completo. 
Existe un deseo genuino de soltar el resentimiento, de no llevar más ese peso en el pecho, pero el dolor persiste como una sombra que no desaparece.
Perdonar es un proceso, no una decisión instantánea. 
No basta solo con comprender los porqués, tampoco basta el tiempo que pasa. 
El dolor queda impregnado en los recuerdos, en los gestos que nos lastimaron, en aquello que nunca recibimos o que perdimos sin remedio. 
Se siente una contradicción profunda: por un lado el anhelo de liberarse y por otro, la tristeza que vuelve sin aviso. 
Lo que sucede es que perdonar no es olvidar, es poder recordar sin que esa memoria nos atraviese. Y eso lleva tiempo, paciencia y mucho amor propio. 
A veces perdonar es comprender que el dolor también es parte de la historia, que no hay atajos para la sanación. 
Es permitir que la herida respire y que poco a poco el corazón aprenda a vivir con lo que pasó, sin que eso le impida seguir sintiendo. 
Perdonar es un viaje largo y, en ocasiones, silencioso. 
Un viaje donde uno quiere dejar ir, pero donde es necesario respetar también el dolor que queda hasta que se apague solo, sin presionarlo, sin negarlo, simplemente cuidándolo como quien cuida una planta que todavía necesita tiempo para florecer. 
 Créditos al Autor

lunes, 2 de marzo de 2026

Las palabras

Las palabras son buenas. Las palabras son malas. Las palabras ofenden. Las palabras piden disculpa. 
Las palabras queman. Las palabras acarician. 
Las palabras son dadas, cambiadas, ofrecidas, vendidas e inventadas. Las palabras están ausentes. 
Algunas palabras nos absorben, no nos dejan: son como garrapatas, vienen en los libros, los periódicos, en los mensajes publicitarios, en los rótulos de las películas, en las cartas y en los carteles. 
Las palabras aconsejan, sugieren, insinúan, conminan, imponen, segregan, eliminan. 
Son melifluas o ácidas. El mundo gira sobre palabras lubrificadas con aceite de paciencia. 
Los cerebros están llenos de palabras que viven en paz y en armonía con sus contrarias y enemigas. 
Por eso la gente hace lo contrario de lo que piensa creyendo pensar lo que hace.
José Saramago

José Saramago (1922-2010) fue un destacado escritor y periodista portugués, ganador del Premio Nobel de Literatura en 1998. 
Conocido por su estilo único con frases largas y escasa puntuación, abordó temas políticos, sociales y filosóficos en obras como Ensayo sobre la ceguera y El Evangelio según Jesucristo. 
De origen humilde, trabajó como mecánico y editor antes de consagrarse.

domingo, 1 de marzo de 2026

La educación

La educación auténtica no busca producir personas dóciles, sino mentes despiertas. 
Su verdadero propósito es ayudar a cada individuo a comprender, cuestionar y construir criterio propio frente al mundo que le rodea. 
Pensar es un acto activo: implica duda, curiosidad y la valentía de no aceptar ideas solo porque vienen impuestas. 
Cuando educamos para pensar, enseñamos a analizar la realidad con profundidad. 
El pensamiento crítico permite distinguir entre información y manipulación, entre verdad y costumbre. Una persona que piensa no repite automáticamente lo que oye; contrasta, reflexiona y decide desde la razón y la conciencia. 
Obedecer, en cambio, es un acto pasivo cuando no está acompañado de comprensión. 
La obediencia ciega puede generar conformismo, miedo al error y dependencia de la autoridad.
Una educación basada solo en obedecer forma individuos que esperan órdenes, no personas capaces de actuar con responsabilidad propia. Pensar implica aprender a equivocarse. 
La reflexión nace muchas veces del error, del ensayo y de la experiencia. Cuando la educación castiga el fallo en lugar de usarlo como herramienta de aprendizaje, bloquea la creatividad y apaga la iniciativa personal. Una mente educada para pensar desarrolla autonomía moral. 
Esto significa saber elegir lo correcto incluso cuando nadie observa, no por temor al castigo, sino por convicción interna.
Ese tipo de formación es la base de sociedades más justas, críticas y conscientes. Enseñar a pensar también es enseñar a preguntar. Las preguntas abren caminos, desafían certezas y empujan el conocimiento hacia adelante. 
Un sistema educativo que teme las preguntas forma seguidores; uno que las fomenta forma ciudadanos libres. 
Esta visión, asociada a **Albert Einstein**, nos recuerda que la educación no debe domesticar la mente, sino liberarla. Pensar es el mayor acto de libertad que puede aprender un ser humano, y educar es, en esencia, acompañar ese despertar.
Feliz ciclo lectivo 2026.

Publicación de Voces de Sabiduría