domingo, 31 de mayo de 2026

Si pudiera elegirte otra vez… TE VOLVERÍA A ELEGIR A TI.

Te elegiría en esta vida y en todas las que existan. 
Te elegiría con tus travesuras inesperadas, 
con esas miradas que hablaban sin palabras, 
con tus patitas siguiéndome por cada rincón de la casa 
como si mi sombra fuera tu lugar favorito. 
Te elegiría en los días luminosos… 
y aún más en los grises. 
Porque tu amor no sabía de condiciones. 
No sabía de orgullo. No sabía de medias tintas. 
Llegaste sin prometer nada… y terminaste siendo todo. 
Me enseñaste que el amor verdadero no necesita discursos. 
Solo necesita presencia. Lealtad. 
Un corazón dispuesto a quedarse. 
Y si el tiempo pudiera retroceder… volvería a abrir esa puerta. 
Volvería a abrazarte sin prisa. 
Volvería a susurrarte al oído: Quédate conmigo… para siempre. 
🐾 Porque amarte fue el regalo más grande, 
y volvería a elegirlo mil veces más. 💖
Publicación de Entre amor y risas, vía Facebook.

sábado, 30 de mayo de 2026

LEYENDA ÁRABE

Dice una leyenda árabe que dos amigos viajaban por el desierto y discutieron. 
Uno acabó dando al otro una bofetada. 
El ofendido se agachó y escribió con sus dedos en la arena: 
“Hoy mi mejor amigo me ha dado una fuerte bofetada en la cara”. 
Continuaron el trayecto y llegaron a un oasis, donde decidieron bañarse. 
El que había sido abofeteado y herido empezó a ahogarse. 
El otro se lanzó a salvarlo. 
Al recuperarse del posible ahogamiento, tomó un estilete y empezó a grabar unas palabras en una enorme piedra. 
Al acabar, se podía leer: 
“Hoy mi mejor amigo me ha salvado la vida”. 
Intrigado su amigo, le preguntó: 
¿Por qué cuando te hice daño escribiste en la arena y ahora escribes en una roca? 
Sonriente, el otro respondió: 
Cuando un gran amigo nos ofende, debemos escribir la ofensa en la arena, donde el viento del olvido y del perdón se encargará de borrarla y olvidarla. 
En cambio, cuando un gran amigo nos ayuda o nos ocurre algo grandioso, es preciso grabarlo en la piedra de la memoria del corazón, donde ningún viento de ninguna parte del mundo podrá borrarlo." Desconozco autor.

viernes, 29 de mayo de 2026

Reflexión

Ernest Hemingway dijo una vez, 
"En nuestras horas más oscuras, no necesitamos consejos. 
Lo que realmente necesitamos es el poder de la conexión humana: 
Una presencia tranquila, un toque suave, o el más pequeño gesto que nos recuerde que no estamos solos. Estos actos de amor y solidaridad se convierten en el ancla que nos mantiene estables cuando la vida se siente abrumadora. 
El dolor es una carga profundamente personal, y la adversidad es exclusivamente nuestra para afrontar, pero tu presencia silenciosa me dice que no tengo que enfrentarlo en aislamiento. Es un recordatorio tranquilo de que, no importa lo perdido que me sienta, sigo siendo digno de amor y conexión. 
A veces, las palabras no son necesarias; tu apoyo silencioso habla más fuerte que cualquier otra cosa. 
El amor, en su forma más pura, tiene el poder de ayudarnos a redescubrirnos a nosotros mismos, incluso cuando olvidamos quienes somos. 
Recordemos la importancia de estar ahí para el otro.


Ernest Hemingway (1899–1961) fue un célebre novelista y periodista estadounidense. 
Su prosa concisa y su vida aventurera marcaron la literatura del siglo XX.
Destacó como corresponsal de guerra y figura clave de la "Generación Perdida". 
Ganó el Premio Pulitzer (1953) y el Premio Nobel de Literatura (1954).
Hitos de su vida y obra: Juventud y Guerra: Nacido en Oak Park, Illinois, se unió como voluntario a la Cruz Roja en la Primera Guerra Mundial y fue herido en Italia. Esta experiencia inspiró su famosa obra Adiós a las armas (1929).
Expatriado en París: Durante los años 20, integró el círculo literario de escritores como F. Scott Fitzgerald y Gertrude Stein. Alcanzó la fama internacional con Fiesta (1926).
Aventuras y Viajes: Cubrió la Guerra Civil Española (inspiración de Por quién doblan las campanas, 1940) y vivió largas temporadas en Cuba y España.
Obras Maestras: Escribió la aclamada novela corta El viejo y el mar (1952), la cual fue clave para obtener su Premio Nobel.
Legado: Su influyente «teoría del iceberg» se basa en una narrativa minimalista.

jueves, 28 de mayo de 2026

“Otoño” de Mario Benedetti

Aprovechemos el otoño 
antes de que el invierno nos escombre 
entremos a codazos en la franja del sol 
y admiremos a los pájaros que emigran 
ahora que calienta el corazón 
aunque sea de a ratos y de a poco 
pensemos y sintamos todavía 
con el viejo cariño que nos queda 
aprovechemos el otoño 
antes de que el futuro se congele 
y no haya sitio para la belleza 
porque el futuro se nos vuelve escarcha.

Mario Benedetti
Mario Orlando Hardy Hamlet Brenno Benedetti Farrugia González (Paso de los Toros, Tacuarembó, Uruguay, 14 de septiembre de 1920-Montevideo, 17 de mayo de 2009), conocido como Mario Benedetti, fue un escritor uruguayo, integrante de la Generación del 45, uno de los más reconocidos en la lengua española.
Su prolífica producción literaria de más de ochenta libros incluye cuento, novela, poesía, ensayo, canción, teatro y crítica cinematográfica. 
Algunos de sus libros fueron traducidos a más de veinte idiomas y le otorgaron numerosos premios y reconocimientos, entre ellos el Premio Reina Sofía de Poesía Iberoamericana, el Gran Premio Nacional a la Actividad Intelectual de su país, cinco doctorados honoris causa y el nombre del asteroide (5346) 1981 QE3. 
En su testamento dejó creada la Fundación Mario Benedetti para preservar su obra y apoyar la literatura y la lucha por los derechos humanos en Uruguay (en especial el esclarecimiento del paradero de los detenidos desaparecidos de ese país).

Los Abuelos de la Nada


Los Abuelos de la Nada fue una banda pionera del rock argentino, formada en 1967 por el poeta y músico Miguel Abuelo. 
Tras una etapa inicial psicodélica y un largo exilio en Europa, la banda regresó en los años 80 convertida en un éxito masivo gracias a una formación estelar que incluyó a Andrés Calamaro, Cachorro López, Gustavo Bazterrica y Daniel Melingo.

miércoles, 27 de mayo de 2026

La resistencia.

"Ahora la humanidad carece de ocios, en buena parte porque nos hemos acostumbrado a medir el tiempo de modo utilitario, en términos de producción. 
Antes los hombres trabajaban a un nivel más humano, frecuentemente en oficios y artesanías, y mientras lo hacían conversaban entre ellos. 
Eran más libres que el hombre de hoy que es incapaz de resistirse a la televisión. 
Ellos podían descansar en las siestas, o jugar a la taba con los amigos. 
De entonces recuerdo esa frase tan cotidiana en aquellas épocas:
 “Venga, amigo, vamos a jugar un rato a los naipes, para matar el tiempo, no más”, algo tan inconcebible para nosotros. 
Momentos en que la gente se reunía a tomar mate, mientras contemplaba el atardecer, sentados en los bancos que las casas solían tener al frente, por el lado de las galerías. 
Y cuando el sol se hundía en el horizonte, mientras los pájaros terminaban de acomodarse en sus nidos, la tierra hacía un largo silencio y los hombres, ensimismados, parecían preguntarse sobre el sentido de la vida y de la muerte". 
Ernesto Sabato

martes, 26 de mayo de 2026

PERSONAS VITAMINA

Hay personas que te dicen: 
No tengo nada que ofrecerte pero te ofrecen momentos de felicidad, 
te hacen reír, te dan paz, te ayudan con tus miedos, te dan amor y créanme, 
eso es lo mejor que puedes ofrecerle a alguien. 
Lo material no lo es todo. 
Las personas vitamina son las que te rodean de amor, calidez, sonrisas, tranquilidad, alegría y paz cuando más se necesita. 
Te ofrecen un abrazo sanador, se alegran de tus éxitos y están contigo cuando algo sale mal. 
Irradian una luz que te hace ir hacia donde están. 
Eres afortunado por tener a alguien asi en tu vida…
Desconozco autor

lunes, 25 de mayo de 2026

A la patria

Patria, digo, y los versos de la oda 
Como aclamantes brazos paralelos, 
Te levantan Ilustre, Unica y Toda 
En unanimidad de almas y cielos. 
 Visten en pompa de cerúleos paños 
Su manto de Andes tus espaldas nobles, 
Y sobre ellas encumbran tus Cien Años 
Su fresca fuerza de leales robles. 
 Corcel azul de la eterna aventura, 
Sobre la playa que se ablanda en seno, 
Con su crin derramada en suave holgura 
Se alarga el mar como á pedirte freno. 
 Y la nube del cielo, y la severa 
Nieve del monte, y la marina espuma, 
En su elemento azul te dan bandera, 
Con símil que la gloria al Bello suma. 
 Sea en tu cielo y todo lo serene, 
Tu Buena Voluntad estrella suave; 
Y el Sol la brasa de tu hogar que tiene 
Del lado de venir puesta la llave. 
 Brinda á los oprimidos tu regazo 
Con aquel ademán largo y seguro, 
Que designa en la estética del brazo 
Una serenidad de mármol puro. 
 Prolongando en justicia tu honra de antes, 
Cimenta asi tus seculares torres, 
Y sea tu aderezo de diamantes 
El tesoro de lágrimas que ahorres. 
 A hombro de monte carga el riel; 
su acero Audaz, evoque con alegre asombro, 
La epopeya en que el sable granadero, 
Barra de luz viríl cruzaba en tu hombro. 
 Abre al peñasco su opulenta entraña 
Donde mismo sangró el heroe recio, 
Para acendrar en oro de montaña 
Aquella sangre que no tiene precio. 
 En fraternal progreso ese oro entrega 
Más allá de tus lindes soberanos, 
Cual corona la parra solariega 
El muro medianil de los hermanos. 
 Enfrena al mar cruzándole tu escuadra 
En la boca de plata de tu río, 
Y al raudo hervor que el hélice taladra 
Dá tu escolta al pacifico navío. 
 Para henchir de riqueza el buque ufano, 
Cuadra la ceba sus compactas reses. 
Y el calor germinal de tu verano, 
Hecho sólida luz se logra en mieses. 
 Dando su prez al laborioso empeño, 
Te aduerme con eclógicos olores 
La profunda pradera, en fértil sueño 
De humedad, de luciérnagas y flores. 
 Y en sencillez de juventud, serena 
Con la perennidad que te atestigua 
El linage solar, eres morena 
Como la grave Libertad antigua. 
 Salta en ese color temple de raza. 
Previa ante el Sol natal como una proa, 
La Libertad tu eterno rumbo traza 
Y al verso exíge su sonora loa. 
 Así puesto á la forja de mis fraguas 
Que estallarán su cántico en centellas, 
Honraré, sean hombres, montes ó aguas, 
Tus Personas mejores y más bellas. 
 Y tú entre todas, si, genial maestro, 
Digno de tí, formárate, divina, 
La estatua que concibo, hija de mi estro, 
En tu metal epónimo, Argentina. 
 A mis hermanos en tu amor la entrego, 
Transubstanciando en líricos caudales 
Mi tesoro filial, al hondo fuego 
Que sintetiza fuerzas primordiales. 
 Para que como signo de fortuna, 
Que inicia y colma las empresas francas, 
Te evoquen, cincelada por la Luna, 
En plata colosal de nubes blancas.
Leopoldo Antonio Lugones 

Leopoldo Antonio Lugones Argüello fue un escritor modernista y polímata argentino. 
Fue a la vez narrador, poeta, periodista, historiador, bibliotecario, pedagogo, docente, traductor, biógrafo, filólogo, teósofo, diplomático, político y simpatizante nacionalista. 
 Nacimiento 13 de junio de 1874, Villa de María, Córdoba.
 Fallecimiento 18 de febrero de 1938 (edad 63 años), Tigre, Buenos Aires.

domingo, 24 de mayo de 2026

Semana de Mayo: Día 25

El 25 de mayo de 1810 
 Todo parece indicar que el 25 de mayo de 1810 amaneció lluvioso y frío. 
Pero la «sensación térmica» de la gente era otra . 
Grupos de vecinos y milicianos encabezados por Domingo French y Antonio Beruti se fueron juntando frente al cabildo a la espera de definiciones. 
Algunos llevaban en sus pechos cintitas azules y blancas, que eran los colores que los patricios habían usado durante las invasiones inglesas. 
 Pasaban las horas, hacía frío, llovía y continuaban las discusiones. 
El cabildo había convocado a los jefes militares y estos le hicieron saber al cuerpo a través de Saavedra que no podían mantener en el poder a la Junta del 24 porque corrían riesgos personales porque sus tropas no les responderían. 
La mayoría de la gente se fue yendo a sus casas y el síndico del Cabildo salió al balcón y preguntó «¿Dónde está el pueblo?». 
En esos momentos Antonio Luis Beruti irrumpió en la sala capitular seguido de algunos infernales y dijo «Señores del Cabildo: esto ya pasa de juguete; no estamos en circunstancias de que ustedes se burlen de nosotros con sandeces, Si hasta ahora hemos procedido con prudencia, ha sido para evitar desastres y efusión de sangre. 
El pueblo, en cuyo nombre hablamos, está armado en los cuarteles y una gran parte del vecindario espera en otras partes la voz para venir aquí. 
¿Quieren ustedes verlo? Toque la campana y si es que no tiene badajo nosotros tocaremos generala y verán ustedes la cara de ese pueblo, cuya presencia echan de menos. 
¡Sí o no! Pronto, señores decirlo ahora mismo, porque no estamos dispuestos a sufrir demoras y engaños; pero, si volvemos con las armas en la mano, no responderemos de nada.» 
Poco después se anunció finalmente que se había formado una nueva junta de gobierno. 
El presidente era Cornelio Saavedra; los doctores Mariano Moreno y Juan José Paso, eran sus secretarios; fueron designados seis vocales: Manuel Belgrano, Juan José Castelli, el militar Miguel de Azcuénaga, el sacerdote Manuel Alberti y los comerciantes Juan Larrea y Domingo Matheu. Comenzaba una nueva etapa de nuestra historia. 
 La Junta declaró que gobernaba en nombre de Fernando VII. Así lo recuerda Saavedra en sus memorias «Con las más repetidas instancias, solicité al tiempo del recibimiento se me excuse de aquel nuevo empleo, no sólo por falta de experiencia y de luces para desempeñarlo, sino también porque habiendo dado tan públicamente la cara en la revolución de aquellos días no quería se creyese había tenido particular interés en adquirir empleos y honores por aquel medio. 
Por política fue preciso cubrir a la junta con el manto del señor Fernando VII a cuyo nombre se estableció y bajo de él expedía sus providencias y mandatos.» 
 Para algunos era sólo una estrategia a la que llamaron la «máscara de Fernando», es decir, decían que gobernaban en nombre de Fernando pero en realidad querían declarar la independencia. 
Pensaban que todavía no había llegado el momento y no se sentían con la fuerza suficiente para dar ese paso tan importante. La máscara de Fernando se mantendrá hasta el 9 de julio de 1816. Pero los españoles no se creyeron lo de la máscara o el manto de Fernando y se resistieron a aceptar la nueva situación. 
 En Buenos Aires, el ex virrey Cisneros y los miembros de la Audiencia trataron de huir a Montevideo y unirse a Elío (que no acataba la autoridad de Buenos Aires y logrará ser nombrado virrey), pero fueron arrestados y enviados a España en un buque inglés.

  Fuente: www.elhistoriador.com.ar

sábado, 23 de mayo de 2026

Semana de Mayo: Día 24

Día 24 
 Se confirmaron las versiones: el Cabildo designó efectivamente una junta de gobierno presidida por el virrey e integrada por cuatro vocales: los españoles Juan Nepomuceno Solá y José de los Santos Inchaurregui y los criollos Juan José Castelli y Cornelio Saavedra, burlando absolutamente la voluntad popular. 
Esto provocó la reacción de las milicias y el pueblo. Castelli y Saavedra renunciaron a integrar esta junta Muchos como el coronel Manuel Belgrano fueron perdiendo la paciencia. Cuenta Tomás Guido en sus memorias «En estas circunstancias el señor Don Manuel Belgrano, mayor del regimiento de Patricios, que vestido de uniforme escuchaba la discusión en la sala contigua, reclinado en un sofá, casi postrado por largas vigilias observando la indecisión de sus amigos, púsose de pie súbitamente y a paso acelerado y con el rostro encendido por el fuego de sangre generosa entró al comedor de la casa del señor Rodríguez Peña y lanzando una mirada en derredor de sí, y poniendo la mano derecha sobre la cruz de su espada dijo: «Juro a la patria y a mis compañeros, que si a las tres de la tarde del día inmediato el virrey no hubiese renunciado, a fe de caballero, yo le derribaré con mis armas.» 
 Por la noche una delegación encabezada por Castelli y Saavedra se presentó en la casa de Cisneros con cara de pocos amigos y logró su renuncia. 
La Junta quedó disuelta y se convocó nuevamente al Cabildo para la mañana siguiente. Así recuerda Cisneros sus últimas horas en el poder: 
 «En aquella misma noche, al celebrarse la primera sesión o acta del Gobierno, se me informó por alguno de los vocales que alguna parte del pueblo no estaba satisfecho con que yo obtuviese el mando de las armas, que pedía mi absoluta separación y que todavía permanecía en el peligro de conmoción, como que en el cuartel de Patricios gritaban descaradamente algunos oficiales y paisanos, y esto era lo que llamaban pueblo, (..). Yo no consentí que el gobierno de las armas se entregase como se solicitaba al teniente coronel de Milicias Urbanas Don Cornelio de Saavedra, arrebatándose de las manos de un general que en todo tiempo las habría conservado y defendido con honor y quien V.M las había confiado como a su virrey y capitán general de estas provincias, y antes de condescender con semejante pretensión, convine con todos los vocales en renunciar los empleos y que el cabildo proveyese de gobierno.»
https://elhistoriador.com.ar/