domingo, 24 de mayo de 2026

Semana de Mayo: Día 25

El 25 de mayo de 1810 
 Todo parece indicar que el 25 de mayo de 1810 amaneció lluvioso y frío. 
Pero la «sensación térmica» de la gente era otra . 
Grupos de vecinos y milicianos encabezados por Domingo French y Antonio Beruti se fueron juntando frente al cabildo a la espera de definiciones. 
Algunos llevaban en sus pechos cintitas azules y blancas, que eran los colores que los patricios habían usado durante las invasiones inglesas. 
 Pasaban las horas, hacía frío, llovía y continuaban las discusiones. 
El cabildo había convocado a los jefes militares y estos le hicieron saber al cuerpo a través de Saavedra que no podían mantener en el poder a la Junta del 24 porque corrían riesgos personales porque sus tropas no les responderían. 
La mayoría de la gente se fue yendo a sus casas y el síndico del Cabildo salió al balcón y preguntó «¿Dónde está el pueblo?». 
En esos momentos Antonio Luis Beruti irrumpió en la sala capitular seguido de algunos infernales y dijo «Señores del Cabildo: esto ya pasa de juguete; no estamos en circunstancias de que ustedes se burlen de nosotros con sandeces, Si hasta ahora hemos procedido con prudencia, ha sido para evitar desastres y efusión de sangre. 
El pueblo, en cuyo nombre hablamos, está armado en los cuarteles y una gran parte del vecindario espera en otras partes la voz para venir aquí. 
¿Quieren ustedes verlo? Toque la campana y si es que no tiene badajo nosotros tocaremos generala y verán ustedes la cara de ese pueblo, cuya presencia echan de menos. 
¡Sí o no! Pronto, señores decirlo ahora mismo, porque no estamos dispuestos a sufrir demoras y engaños; pero, si volvemos con las armas en la mano, no responderemos de nada.» 
Poco después se anunció finalmente que se había formado una nueva junta de gobierno. 
El presidente era Cornelio Saavedra; los doctores Mariano Moreno y Juan José Paso, eran sus secretarios; fueron designados seis vocales: Manuel Belgrano, Juan José Castelli, el militar Miguel de Azcuénaga, el sacerdote Manuel Alberti y los comerciantes Juan Larrea y Domingo Matheu. Comenzaba una nueva etapa de nuestra historia. 
 La Junta declaró que gobernaba en nombre de Fernando VII. Así lo recuerda Saavedra en sus memorias «Con las más repetidas instancias, solicité al tiempo del recibimiento se me excuse de aquel nuevo empleo, no sólo por falta de experiencia y de luces para desempeñarlo, sino también porque habiendo dado tan públicamente la cara en la revolución de aquellos días no quería se creyese había tenido particular interés en adquirir empleos y honores por aquel medio. 
Por política fue preciso cubrir a la junta con el manto del señor Fernando VII a cuyo nombre se estableció y bajo de él expedía sus providencias y mandatos.» 
 Para algunos era sólo una estrategia a la que llamaron la «máscara de Fernando», es decir, decían que gobernaban en nombre de Fernando pero en realidad querían declarar la independencia. 
Pensaban que todavía no había llegado el momento y no se sentían con la fuerza suficiente para dar ese paso tan importante. La máscara de Fernando se mantendrá hasta el 9 de julio de 1816. Pero los españoles no se creyeron lo de la máscara o el manto de Fernando y se resistieron a aceptar la nueva situación. 
 En Buenos Aires, el ex virrey Cisneros y los miembros de la Audiencia trataron de huir a Montevideo y unirse a Elío (que no acataba la autoridad de Buenos Aires y logrará ser nombrado virrey), pero fueron arrestados y enviados a España en un buque inglés.

  Fuente: www.elhistoriador.com.ar

sábado, 23 de mayo de 2026

Semana de Mayo: Día 24

Día 24 
 Se confirmaron las versiones: el Cabildo designó efectivamente una junta de gobierno presidida por el virrey e integrada por cuatro vocales: los españoles Juan Nepomuceno Solá y José de los Santos Inchaurregui y los criollos Juan José Castelli y Cornelio Saavedra, burlando absolutamente la voluntad popular. 
Esto provocó la reacción de las milicias y el pueblo. Castelli y Saavedra renunciaron a integrar esta junta Muchos como el coronel Manuel Belgrano fueron perdiendo la paciencia. Cuenta Tomás Guido en sus memorias «En estas circunstancias el señor Don Manuel Belgrano, mayor del regimiento de Patricios, que vestido de uniforme escuchaba la discusión en la sala contigua, reclinado en un sofá, casi postrado por largas vigilias observando la indecisión de sus amigos, púsose de pie súbitamente y a paso acelerado y con el rostro encendido por el fuego de sangre generosa entró al comedor de la casa del señor Rodríguez Peña y lanzando una mirada en derredor de sí, y poniendo la mano derecha sobre la cruz de su espada dijo: «Juro a la patria y a mis compañeros, que si a las tres de la tarde del día inmediato el virrey no hubiese renunciado, a fe de caballero, yo le derribaré con mis armas.» 
 Por la noche una delegación encabezada por Castelli y Saavedra se presentó en la casa de Cisneros con cara de pocos amigos y logró su renuncia. 
La Junta quedó disuelta y se convocó nuevamente al Cabildo para la mañana siguiente. Así recuerda Cisneros sus últimas horas en el poder: 
 «En aquella misma noche, al celebrarse la primera sesión o acta del Gobierno, se me informó por alguno de los vocales que alguna parte del pueblo no estaba satisfecho con que yo obtuviese el mando de las armas, que pedía mi absoluta separación y que todavía permanecía en el peligro de conmoción, como que en el cuartel de Patricios gritaban descaradamente algunos oficiales y paisanos, y esto era lo que llamaban pueblo, (..). Yo no consentí que el gobierno de las armas se entregase como se solicitaba al teniente coronel de Milicias Urbanas Don Cornelio de Saavedra, arrebatándose de las manos de un general que en todo tiempo las habría conservado y defendido con honor y quien V.M las había confiado como a su virrey y capitán general de estas provincias, y antes de condescender con semejante pretensión, convine con todos los vocales en renunciar los empleos y que el cabildo proveyese de gobierno.»
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viernes, 22 de mayo de 2026

Semana de Mayo: Día 23

El debate del 22 fue muy acalorado y despertó las pasiones de ambos bandos. 
El coronel Francisco Orduña, partidario del virrey, contará horrorizado que mientras hablaba fue tratado de loco por no participar de las ideas revolucionarias 
«… mientras que a los que no votaban contra el jefe (Cisneros), se les escupía, se les mofaba, se les insultaba y se les chiflaba.» 

 Miércoles 23 

 Por la mañana se reunió el Cabildo para contar los votos emitidos el día anterior y elaboró un documento: «hecha la regulación con el más prolijo examen resulta de ella que el Excmo. Señor Virrey debe cesar en el mando y recae éste provisoriamente en el Excmo. Cabildo (…) hasta la erección de una Junta que ha de formar el mismo Excmo. Cabildo, en la manera que estime conveniente”.
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jueves, 21 de mayo de 2026

La Semana de Mayo de 1810- Del 18 al 22 de Mayo-

Viernes 18 
El 14 de mayo de 1810 había llegado a Buenos Aires la fragata inglesa Mistletoe trayendo periódicos que confirmaban los rumores que circulaban intensamente por Buenos Aires: cayó en manos de los franceses de Napoleón, la Junta Central de Sevilla, último bastión del poder español. 
El viernes 18 el virrey Cisneros hizo leer por los pregoneros (porque la mayoría de la población no sabía leer ni escribir) una proclama que comenzaba diciendo:
«A los leales y generosos pueblos del virreinato de Buenos Aires.» El virrey advertía que «en el desgraciado caso de una total pérdida de la península, y falta del Supremo Gobierno» él asumiría el poder acompañado por otras autoridades de la Capital y todo el virreinato y se pondría de acuerdo con los otros virreyes de América para crear una Regencia Americana en representación de Fernando. Cisneros aclaraba que no quería el mando sino la gloria de luchar en defensa del monarca contra toda dominación extraña y, finalmente prevenía al pueblo sobre «los genios inquietantes y malignos que procuran crear divisiones». 
A medida que los porteños se fueron enterando de la gravedad de la situación, fueron subiendo de tono las charlas políticas en los cafés y en los cuarteles. 
Todo el mundo hablaba de política y hacía conjeturas sobre el futuro del virreinato. 
La situación de Cisneros era muy complicada. 
La Junta que lo había nombrado virrey había desaparecido y la legitimidad de su mandato quedaba claramente cuestionada. Esto aceleró las condiciones favorables para la acción de los patriotas que se venían reuniendo desde hacía tiempo en forma secreta en la jabonería de Vieytes. 
La misma noche del 18, los jóvenes revolucionarios se reunieron en la casa de Rodríguez Peña y decidieron exigirle al virrey la convocatoria a un Cabildo Abierto para tratar la situación en que quedaba el virreinato después de los hechos de España. 
El grupo encarga a Juan José Castelli y a Martín Rodríguez que se entrevisten con Cisneros. 
 Sábado 19 
Las reuniones continuaron hasta la madrugada del sábado 19 y sin dormir, por la mañana, Cornelio Saavedra y Manuel Belgrano le pidieron al Alcalde Lezica la convocatoria a un Cabildo Abierto. 
Por su parte, Juan José Castelli hizo lo propio ante el síndico Leiva. 
 Domingo 20 
El domingo 20 el virrey Cisneros reunió a los jefes militares y les pidió su apoyo ante una posible rebelión, pero todos se rehusaron a brindárselo. 
Por la noche, Castelli y Martín Rodríguez insistieron ante el virrey con el pedido de cabildo abierto. 
El virrey dijo que era una insolencia y un atrevimiento y quiso improvisar un discurso pero Rodríguez le advirtió que tenía cinco minutos para decidir. 
Cisneros le contestó «Ya que el pueblo no me quiere y el ejército me abandona, hagan ustedes lo que quieran» y convocó al Cabildo para el día 22 de Mayo. 
En el «Café de los Catalanes y en «La Fonda de las Naciones», los criollos discutían sobre las mejores estrategias para pasar a la acción. 
Lunes 21 
 A las nueve de la mañana se reunió el Cabildo como todos los días para tratar los temas de la ciudad. Pero a los pocos minutos los cabildantes tuvieron que interrumpir sus labores.
La Plaza de la Victoria estaba ocupada por unos 600 hombres armados de pistolas y puñales que llevaban en sus sombreros el retrato de Fernando VII y en sus solapas una cinta blanca, símbolo de la unidad criollo-española desde la defensa de Buenos Aires. 
Este grupo de revolucionarios, encabezados por Domingo French y Antonio Luis Beruti, se agrupaban bajo el nombre de la «Legión Infernal» y pedía a los gritos que se concrete la convocatoria al Cabildo Abierto. 
Los cabildantes acceden al pedido de la multitud. 
El síndico Leiva sale al balcón y anuncia formalmente el ansiado Cabildo Abierto para el día siguiente. Pero los «infernales» no se calman, piden a gritos que el virrey sea suspendido. 
Debe intervenir el Jefe del regimiento de Patricios, Cornelio Saavedra quien logra calmarlos garantizándoles el apoyo militar a sus reclamos. 
Martes 22
Ya desde temprano fueron llegando los «cabildantes». De los 450 invitados sólo concurrieron 251. También estaba presente una «barra» entusiasta. 
En la plaza, French, Beruti y los infernales esperan las novedades. 
La cosa se fue calentando hasta que empezaron los discursos, que durarán unas cuatro horas, sobre si el virrey debía seguir en su cargo o no. 
Comenzó hablando el Obispo Lué diciendo que mientras hubiera un español en América, los americanos le deberían obediencia. Le salió al cruce Juan José Castelli contestándole que habiendo caducado el poder Real, la soberanía debía volver al pueblo que podía formar juntas de gobierno tanto en España como en América. 
El Fiscal de la Audiencia, Manuel Villota señaló que para poder tomar cualquier determinación había que consultar al resto del virreinato. Villota trataba de ganar tiempo, confiando en que el interior sería favorable a la permanencia del virrey. 
Juan José Paso le dijo que no había tiempo que perder y que había que formar inmediatamente una junta de gobierno. 
Casi todos aprobaban la destitución del virrey pero no se ponían de acuerdo en quien debía asumir el poder y por qué medios. 
Castelli propuso que fuera el pueblo a través del voto quien eligiese una junta de gobierno; mientras que el jefe de los Patricios, Cornelio Saavedra, era partidario de que el nuevo gobierno fuera organizado directamente por el Cabildo. 
El problema radicaba en que los miembros del Cabildo, muchos de ellos españoles, seguían apoyando al virrey. «Modales» El debate del 22 fue muy acalorado y despertó las pasiones de ambos bandos. 
El coronel Francisco Orduña, partidario del virrey, contará horrorizado que mientras hablaba fue tratado de loco por no participar de las ideas revolucionarias «… mientras que a los que no votaban contra el jefe (Cisneros), se les escupía, se les mofaba, se les insultaba y se les chiflaba.»
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miércoles, 20 de mayo de 2026

Antecedentes de la Revolución de Mayo (III)

Napoleón Bonaparte 
 Tras los agitados años de la Revolución Francesa asumirá el poder Napoleón Bonaparte y en 1804 se proclamará Emperador.
Todo emperador necesita de un Imperio así que Napoleón se propuso conquistar toda Europa. 
La gran rival de Napoleón fue Inglaterra. España, si bien era neutral en el conflicto había ofrecido a Francia buques y dinero. Esto enojó a los ingleses que apresaron, al mejor estilo pirata, la flota española que transportaba cientos de barras de oro procedentes de América. 
España se alió momentáneamente con Francia y se enfrentaron con la flota inglesa en la batalla de Trafalgar en 1805. 
La flota española quedó destruída y los ingleses se transformaron en dueños absolutos de los mares. 
El tráfico entre España y América quedó prácticamente interrumpido. 
 En 1808 Napoleón invadió España y obligó a renunciar al trono a Carlos IV a favor de su hijo Fernando VII. 
Pero ahí no terminó la cosa, Fernando fue tomado prisionero y obligado a dejarle el trono de España a José Bonaparte, hermano de Napoleón. 
 En toda España comenzaron a formarse juntas de gobierno que respondían a una Junta Central instalada Sevilla para resistir la invasión francesa. 
Los juntistas decían que al estar prisionero el Rey, el poder volvía al pueblo que debía ejercerlo directamente. A la caida de la Junta de Sevilla se formó el Consejo de Regencia, pero los criollos de américa no la reconocieron. 
 REBELIONES DE CHUQUISACA Y LA PAZ
 En Chuquisaca (Charcas, hoy Sucre) se cumplía el mismo fenómeno de descomposición política e institucional que cundía en todo el Virreynato. 
Desde 1808 se anunciaba un choque entre las diferentes autoridades de la región, y la llegada de José Manuel de Goyeneche, comisionado de la Junta de Sevilla, precipitó los acontecimientos. Era portador de pliegos del Brasil en los que se ofrecía el protectorado del príncipe regente y de Carlota. 
Los patriotas explotaron estas noticias en contra de la autoridad real. 
El presidente de la Audiencia ordenó, el 25 de mayo de 1809 la prisión de los doctores Manuel y Jaime Zudáñez, iniciadores de la agitación. el pueblo no toleraría este golpe de autoridad. 
Los revolucionarios estaban en contacto con los patriotas de Buenos Aires. 
Los rebeldes confiaron el gobierno civil al oidor decano de la Real Audiencia y el militar al coronel Juan Antonio Alvarez de Arenales. 
En la Intendencia de La Paz, el movimiento estaba preparado para el 30 de marzo. el 16 de julio, Pedro domingo Murillo se hacia cargo de la comandancia de la plaza y Juan Pedro Indaburu de la Intendencia. Habiendo renunciado el gobernador y el obispo, el Cabildo asumió el mando constituyéndose después la junta con carácter consultivo. Goyeneche, fue el encargado de terminar con la revolución de La Paz. Los jefes insurrectos fueron ahorcados y sus cuerpos exhibidos para escarmiento.

martes, 19 de mayo de 2026

Antecedentes de la Revolución de Mayo (II)

Revolución y levantamiento de Tupac Amaru 1780 –
 José Gabriel Condorcanqui Noguera, llamado igualmente José Gabriel Túpac Amaru encabezó el mayor movimiento de corte indigenista e independentista en el Virreinato del Perú. 
Fue el primero en pedir la libertad de toda Hispanoamérica de cualquier dependencia, tanto de España como de su monarca, implicando esto no sólo la mera separación política sino la eliminación de diversas formas de explotación indígena (mita minera, reparto de mercancías, obrajes), de los corregimientos, alcabalas y aduanas (14 de noviembre de 1780). 
Además, decretó la abolición de la esclavitud negra por primera vez en la misma Hispanoamérica (16 de noviembre de 1780). 
Su esposa Micaela Bastidas así como familiares de ambos tuvieron una participación de primer orden en el movimiento, tanto en el reclutamiento, abastecimiento y hasta cierto punto en la toma de decisiones. 
La rebelión se desarrolló de manera especialmente violenta, sin toma de prisioneros y con la práctica de ejecutar a cualquier persona que hablase castellano o vistiese a la manera europea. 
Así, la ejecución sistemática de los “puka kunka” (literalmente cuellos rojos o gringos) convirtió la rebelión en un auténtico baño de sangre en el que se estima se produjo el asesinato de entre ochenta y cien mil personas. 
La convocatoria de Túpac Amaru II buscó integrar a indígenas, criollos, mestizos y libertos negros en un frente anticolonial, pero no pudo evitar que la masificación del movimiento convirtiera el accionar en una lucha racial contra españoles y criollos. 
La rebelión fue brutalmente sofocada y Tupac Amaru con toda su familia cruelmente ajusticiados. 
La historia oficial se encargó que se recuerde más su muerte que sus ideales para que quede en la memoria de la gente el castigo más que la revolución. 

 La revolución Francesa 
 La corriente de pensamiento vigente en Francia era la Ilustración, cuyos principios se basaban en la razón, la igualdad y la libertad. 
La Ilustración había servido de impulso a las Trece Colonias norteamericanas para la independencia de su metrópolis europea. Tanto la influencia de la Ilustración como el ejemplo de los Estados Unidos sirvieron de «trampolín» ideológico para el inicio de la revolución en Francia. 
Desde el punto de vista político, fueron fundamentales ideas tales como las expuestas por Voltaire, Rousseau, Diderot o Montesquieu (como por ejemplo, los conceptos de libertad política, de fraternidad y de igualdad, o de rechazo a una sociedad dividida, o las nuevas teorías políticas sobre la separación de poderes del Estado). 
Todas estas ideas luego arribaron a las tierras americanas formando a las mentes más brillantes de nuestra revolución. 

 Las Invasiones Inglesas 
Fueron dos expediciones militares fracasadas que el Imperio británico emprendió en 1806 y 1807 contra el Virreinato del Río de la Plata —perteneciente a la Corona española— con el objetivo de anexarlo. 
Quedó en evidencia la eficacia de las milicias del imperio español para defender a sus territorios en el contexto de los conflictos internacionales de la época. Pero la participación de las milicias en la Reconquista primero y al año siguiente en la Defensa aumentaron el poder y la popularidad de los líderes criollos militares e incrementaron la influencia y el fervor de los grupos independentistas. Paralelamente, estos motivos convirtieron a las Invasiones Inglesas en uno de los catalizadores de la causa emancipadora en el Virreinato del Río de la Plata. 
Tanto la Reconquista como la Defensa de Buenos Aires ante las Invasiones Inglesas tuvieron un lugar relevante como antecedente inmediato de la Revolución de mayo de 1810 que dio inicio al proceso de Independencia de la Argentina. 
Durante su curso, por primera vez prevaleció la voluntad del pueblo sobre el mando del Rey de España, cuando los vecinos de Buenos Aires, mediante el cabildo abierto del 10 de febrero de 1807, depusieron al virrey designado por el rey, hecho excepcional en los anales de la historia hispanoamericana, para elegir al francés Santiago de Liniers en su lugar. 
Asimismo, la creación en esa ocasión del Regimiento de Patricios, como milicias populares voluntarias, y la elección por parte de los propios milicianos del potosino Cornelio Saavedra, futuro presidente de la Primera Junta patria, como jefe del cuerpo, sentaron las bases de un ejército patriota capaz de alzarse contra las tropas realistas.

lunes, 18 de mayo de 2026

León Gieco

León Gieco (Raúl Alberto Antonio Gieco) es un cantautor argentino nacido el 20 de noviembre de 1951 en Cañada Rosquín, Santa Fe. 
Es un pilar del rock nacional, famoso por fusionar el folk nativo con el rock y por sus letras de alto contenido social, político y humanitario.
Comienzos: Aprendió a tocar la guitarra de niño y se mudó a Buenos Aires a fines de los años 60. 
Su carrera despegó en 1973 con su álbum debut producido por Gustavo Santaolalla, el cual contenía clásicos como En el país de la libertad.
Consolidación: En 1978 compuso Solo le pido a Dios, un himno pacifista internacional traducido a múltiples idiomas. 
Durante la dictadura militar argentina, sufrió censura y vio a varios de sus colegas exiliarse.
Proyectos monumentales: En los años 80 realizó De Ushuaia a la Quiaca, un proyecto histórico donde recorrió el país grabando a músicos anónimos y originarios en su entorno natural.
Activismo y vigencia: A lo largo de su carrera ha colaborado y compartido escenario con figuras como Mercedes Sosa, Bruce Springsteen y Bono. 
Su extensa discografía y compromiso con los Derechos Humanos lo han convertido en un ícono cultural viviente.

Antecedentes de la Revolución de Mayo (I)

Con la Edad Moderna y el humanismo el mundo histórico empezó a sufrir radicales transformaciones. Estos cambios estructurales se generaron a partir de hechos como la invención de la imprenta, la brújula y las nuevas rutas marítimas, la reapertura del comercio con oriente, el descubrimiento del nuevo mundo, la letra de cambio y tantas otras cuestiones que hicieron el resurgir de una nueva clase social que exigiría su lugar en el poder y en la historia: LA BURGUESÍA.
 El movimiento de Mayo fue una serie de acontecimientos revolucionarios ocurridos en la ciudad de Buenos Aires, capital del Virreinato del Río de la Plata, dependiente del rey de España, que se sucedieron durante el transcurso de la llamada Semana de Mayo. Fue una resultante de innumerables acontecimientos que a continuación se enumeran y describen: 
 La expulsión de los Jesuitas 
 El día 2 de abril de 1767 (es decir, hace 250 años) los jesuitas fueron expulsados de España. 
De madrugada y a la misma hora la fuerza pública entró en todos sus conventos y fueron trasladados a barcos que los llevarían a Italia.
 Asimismo, entre el 2 de julio de 1767 y el 22 de agosto de 1768 también fueron expulsados de las colonias españolas en América. 
Como suele ser habitual en los asuntos excesivamente complejos, en el caso de la ilegalización y expulsión de los jesuitas no hubo una causa única, sino un conjunto de hechos concatenados que colmaron el vaso, aunque es cierto que alguno de esos hechos es más decisivo que el resto. Pero al tema que nos importa, son las consecuencias de este hecho histórico. 
Los Jesuitas al margen de las misiones también estaban a cargo de las universidades y centros de estudios de las colonias americanas, al retirarse entraron sin medida ni restricción las ideas de la ilustración. Pensadores como John Locke, Luis Montesquieu, Francisco M. Voltaire y Juan Jacobo Rousseau hicieron meya en las mentes de jóvenes estudiantes que luego serían los principales revolucionarios como Bernardo de Monteagudo, Manuel Belgrano, Mariano Moreno, José Moldes, Juan José Castelli y tantos otros. 
 La revolución Norteamericana 
 La Revolución estadounidense, también conocida como la Revolución Americana fue una rebelión de las Trece Colonias americanas en contra de Gran Bretaña. Que Tiempo después se Unieron para convertirse en los Estados Unidos de América . 
En primer lugar rechazó la autoridad del Parlamento de Gran Bretaña para gobernar desde el extranjero sin representación en el. Estos estados colectivamente determinaron que la monarquía británica, por actos de tiranía , ya no podía legítimamente reclamar su lealtad rompiendo relaciones políticas en julio de 1776, cuando el Congreso emitió la Declaración de la independencia. 
 Es un antecedente de cabal importancia ya que es el primer gobierno que implanta la “República” como forma de gobierno, con un sistema presidencialista y democrático. El nuevo Estado tendría una estructura federal. 
Cada Estado tenía su propio gobierno, que podía tomar decisiones en determinados asuntos (policía, salud, enseñanza, justicia…) y por encima de ellos estaba un gobierno federal fuerte, responsable de la política exterior, defensa, comercio, impuestos y moneda del país. 
 En esta época sobresale la figura de Benjamín Franklin quien participó de forma muy intensa en la redacción de la Declaración de Independencia (1776), ayudando a Thomas Jefferson y John Adams, y fue a Francia en busca de apoyo para continuar la campaña contra las tropas británicas. 
Allí fue nombrado representante oficial estadounidense en 1775, firmó un tratado de comercio y cooperación (1778) y alcanzó el cargo de Ministro para Francia. 
Luego será el nexo entre la revolución norteamericana y la francesa. Otro personaje muy importante es Thomas Paine que en 1789 visitó Francia y allí vivió durante casi toda la década siguiente. Se vio envuelto profundamente en los primeros años de la Revolución francesa. Escribió “Rights of Man – Los Derechos del Hombre” (1791) y luego revolucionó el pensamiento de la época por “La edad de la razón” (1793-94), libro que aboga por el deísmo, promueve la razón y el librepensamiento, argumenta en contra de la religión institucionalizada y las doctrinas cristianas.
También escribió “Justicia agraria” (1795), discutiendo los orígenes de la propiedad e introduciendo el concepto de renta mínima garantizada. 
 Por último Thomas Jefferson consideraba que todos los hombres eran igualmente libres e independientes y tenían derecho a la vida, la libertad, a adquirir propiedades y a la búsqueda de la felicidad y la seguridad. 
La base de la democracia jeffersoniana consiste en: 
1) Democracia participativa. 
2) Separación de poderes. 
3) Separación de la Iglesia y el Estado. 
4) Libertad de conciencia. 
5) El gobierno debe proteger la libertad de los individuos y 
6) Libertad de expresión y de prensa.

domingo, 17 de mayo de 2026

18 de mayo: Día de la Escarapela

Cada 18 de mayo, Argentina conmemora el Día de la Escarapela, uno de los símbolos patrios más antiguos y representativos del país. 
Este emblema, compuesto por los colores celeste y blanco, simboliza la unidad y el sentimiento nacional que surgieron durante las luchas por la independencia 
 El origen de la escarapela se remonta a los días previos a la Revolución de Mayo de 1810. Durante ese período, los patriotas, conocidos como “chisperos”, distribuían cintas de diversos colores entre los simpatizantes de la causa revolucionaria para identificarse y diferenciarse de los realistas. 
Aunque no hay consenso sobre los colores exactos de estas cintas, se sabe que el uso de distintivos era una práctica común para mostrar adhesión a la causa independentista. 
El 13 de febrero de 1812, en el contexto de la Campaña al Paraguay, el General Manuel Belgrano solicitó al Primer Triunvirato la creación de una escarapela nacional que permitiera unificar los colores del ejército revolucionario y distinguirlo de las tropas realistas.
Cinco días después, el 18 de febrero de 1812, el Triunvirato aprobó oficialmente el uso de la escarapela con los colores blanco y celeste. Aunque las razones exactas por las que se eligieron los colores blanco y celeste no están documentadas con certeza, existen varias teorías al respecto.
Una de ellas sugiere que estos colores estaban asociados a la Casa de Borbón, la dinastía reinante en España, y eran utilizados por los regimientos criollos durante las invasiones inglesas. 
Otra teoría indica que los colores simbolizaban el cielo y la pureza, representando así los ideales de libertad y unidad de la naciente nación. 
El 18 de mayo de 1935, el Consejo Nacional de Educación estableció esta fecha para conmemorar el Día de la Escarapela, con el objetivo de fomentar el respeto y la valoración de los símbolos patrios entre los estudiantes y la ciudadanía en general. 
Desde entonces, esta celebración se ha mantenido vigente en el calendario escolar y en las actividades cívicas del país. 
La escarapela argentina es más que un simple distintivo; es un símbolo de la identidad y el orgullo nacional. Su uso se ha extendido más allá del ámbito militar, siendo adoptado por la población civil en diversas ocasiones, especialmente durante las fechas patrias como el 25 de mayo, el 9 de julio y el 20 de junio. 
Llevar la escarapela en el pecho es una forma de expresar el compromiso con los valores de libertad, justicia y soberanía que dieron origen a la nación argentina. 
En las escuelas argentinas, el Día de la Escarapela es una oportunidad para enseñar a los estudiantes sobre la historia y el significado de los símbolos patrios. A través de actividades como actos escolares, talleres y exposiciones, se busca inculcar en los jóvenes el respeto por los emblemas nacionales y el reconocimiento de su importancia en la construcción de la identidad colectiva. 
El Día de la Escarapela, celebrado cada 18 de mayo, nos invita a reflexionar sobre los valores y principios que dieron origen a la nación argentina. 
Este símbolo patrio, nacido en los albores de la independencia, continúa siendo un emblema de unidad y orgullo nacional. 
Al portar la escarapela, rendimos homenaje a quienes lucharon por la libertad y reafirmamos nuestro compromiso con la construcción de un país justo y soberano.

sábado, 16 de mayo de 2026

17 de mayo “Día de la Armada Nacional Argentina”

Se conmemora el 212° aniversario del Combate Naval de Montevideo; tal como se llamó a la cadena de acciones que comenzaron el 14 de mayo, para culminar con la derrota definitiva de la escuadra realista en la alborada del 17 de mayo de 1814. 
El Combate Naval de Montevideo fue el punto culminante de un plan estratégico operacional trazado cuidadosamente por Carlos de Alvear y orientado debidamente por Guillermo Brown para lograr la rendición del principal núcleo de poder realista en la región. 
En la campaña, las fuerzas navales y terrestres en un esfuerzo extendido coordinado y desarrollado por etapas, ganaron el control del Río de la Plata, la neutralización definitiva de la escuadra realista y la capitulación de Montevideo. 
La actuación naval y sus consecuencias fueron reconocidas por el propio San Martín, quien en carta al entonces Secretario de Guerra y Marina, le expresaba que aquella victoria había sido lo más grande que hasta ese momento hiciera la Revolución. Y efectivamente, las acciones habían determinado cambios decisivos en la estrategia del conflicto modificado para siempre el curso de la guerra. 
De esta manera, el nombre de Guillermo Brown se unió a los de San Martín, Belgrano, Rondeau, Güemes y tantos otros patriotas, que evocados en el gran panteón de héroes argentinos, fueron capaces de ofrecer sus vidas por un ideal superior. 
En 1960, el Poder Ejecutivo Nacional, estableció el 17 de Mayo como Día de la Armada; el decreto firmado por el por el presidente Arturo Frondizi, ubicaba la hazaña en el primer plano de las batallas por la guerra de la Independencia, al entender que la “terminante victoria de Montevideo había permitido completar el cerco marítimo de la plaza y su rendición posterior”, consolidado así los principios de la Revolución de Mayo. 
En este día, la Institución reconoce su legado, afirma su pertenencia y así, con el respaldo de la tradición, el amor a la Patria y el respeto por las instituciones, construye y proyecta un futuro de perfeccionamiento y realizaciones. Por eso recordamos hoy aquí, en tanto ámbito de pensamiento, estudio y reflexión, aquella acción, jalón principal de la larga campaña de glorias navales que han marcado para siempre la tradición de las armas argentinas. 
CN (RE) GUILLERMO OYARZÁBAL