todo en ella atraía
su mirada,
su gesto,
su sonrisa, su andar...
El ingenio de Francia
de su boca fluía.
Era llena de gracia,
como el Avemaría.
¡Quien la vio,
no la pudo ya jamás olvidar!
Ingenua como el agua,
diáfana como el día,
rubia y nevada
como Margarita sin par,
el influjo de su alma
celeste amanecía...
Era llena de gracia,
como el Avemaría.
¡Quien la vio,
no la pudo ya jamás olvidar!
Cierta dulce y amable
dignidad la investía
de no sé qué prestigio
lejano y singular.
Más que muchas princesas, princesa parecía:
era llena de gracia
como el Avemaría.
¡Quien la vio,
no la pudo ya jamás olvidar!
Yo gocé del privilegio de encontrarla en mi vía
dolorosa;
por ella
tuvo fin mi anhelar
y cadencias arcanas
halló mi poesía.
Era llena de gracia
como el Avemaría.
¡Quien la vio,
no la pudo ya jamás olvidar!
¡Cuánto, cuánto la quise! ¡Por diez años fue mía;
pero flores tan bellas
nunca pueden durar!
¡Era llena de gracia,
como el Avemaría,
y a la Fuente de gracia,
de donde procedía,
se volvió... como gota
que se vuelve a la mar!
Amado Nervo (1870- 1919)
Fue un poeta y escritor mexicano, perteneciente al movimiento modernista. Fue miembro correspondiente de la Academia Mexicana de la Lengua, pero no pudo serlo de número por residir en el extranjero.
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