cuando no cargas historias falsas
ni palabras a medias,
cuando tu mirada no teme encontrarse con la de nadie.
La paz de no mentir,
de dormir con el alma liviana,
sin remordimientos que susurren en la oscuridad,
sin recuerdos que pidan explicaciones.
La paz de no tener malas intenciones,
de no desear el mal,
de no construir felicidad sobre el dolor ajeno,
de no pisar a otros para sentirte más alto.
La paz de no engañar,
de no traicionar confianzas,
de caminar recto aun cuando nadie mira,
de ser el mismo en público y en silencio.
Eso es felicidad.
No es ruido, ni aplausos, ni apariencias.
Es llegar al final del día
y poder abrazarte a ti mismo
sin culpa,
sin miedo, sin vergüenza.
Es tener la conciencia tranquila,
esa paz humilde
y profunda
que no se compra,
pero que lo vale todo.
Me gustó mucho ©️ D.R.
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