Las palabras queman. Las palabras acarician.
Las palabras son dadas, cambiadas, ofrecidas, vendidas e inventadas. Las palabras están ausentes.
Algunas palabras nos absorben, no nos dejan: son como garrapatas, vienen en los libros, los periódicos, en los mensajes publicitarios, en los rótulos de las películas, en las cartas y en los carteles.
Las palabras aconsejan, sugieren, insinúan, conminan, imponen, segregan, eliminan.
Son melifluas o ácidas. El mundo gira sobre palabras lubrificadas con aceite de paciencia.
Los cerebros están llenos de palabras que viven en paz y en armonía con sus contrarias y enemigas.
Por eso la gente hace lo contrario de lo que piensa creyendo pensar lo que hace.
José Saramago
José Saramago (1922-2010) fue un destacado escritor y periodista portugués, ganador del Premio Nobel de Literatura en 1998.
Conocido por su estilo único con frases largas y escasa puntuación, abordó temas políticos, sociales y filosóficos en obras como Ensayo sobre la ceguera y El Evangelio según Jesucristo.
De origen humilde, trabajó como mecánico y editor antes de consagrarse.
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