Por eso, en 1994, las Naciones Unidas crearon la Convención de las Naciones Unidas para la Ley de Océanos.
Si bien en 1992 el concepto de «Día de los Océanos» se propuso en la Cumbre de la Tierra en Río de Janeiro, lo cierto es que, recién en diciembre de 2008, la Asamblea General estableció que a partir del 2009 esta fecha se celebrara cada 8 de junio.
En los últimos treinta años, el cambio climático ha afectado de manera considerable la vida del Planeta y en particular la de los océanos.
Las causas están ligadas a la sobreexplotación pesquera, al uso de territorios oceánicos como destino de los residuos y desechos de industrias, al calentamiento global y a la falta de controles y medidas preventivas por parte de los Estados.
El 96 % de la totalidad de agua en el planeta corresponde al agua de los océanos.
El cuidado de éstos depende del compromiso de los organismos internacionales, gubernamentales o no, y de las políticas ambientales que los países diseñen y apliquen en sus territorios oceánicos.
Por otro lado, la educación impartida por los Estados debe asumir un compromiso en materia de cuidado e información actualizada sobre el cuidado de los océanos.
Esta fecha tiene como objetivo revitalizar la conciencia, difundir información, generar actividades de sensibilización, fortalecer los compromisos asumidos y exhortar a los Estados y la población mundial a que asuma el rol necesario para un desarrollo sustentable que priorice el cuidado de los recursos del Planeta.
Cuidar el océano requiere reducir el consumo de plásticos, elegir productos del mar sostenibles y disminuir tu huella de carbono.
Estas acciones directas protegen los ecosistemas marinos y previenen la contaminación de las aguas.
Acciones diarias clave
Reduce el plástico de un solo uso: Cambia las botellas, bolsas y cubiertos de plástico por alternativas reutilizables para evitar que lleguen a los hábitats marinos.
Consume mariscos y pescados de forma sostenible: Compra especies que provengan de fuentes certificadas para evitar la sobrepesca y proteger las poblaciones marinas.
Disminuye tu huella de carbono:
El océano absorbe gran parte del dióxido de carbono y sufre acidificación.
Usa transporte público, bicicleta o comparte vehículo para reducir emisiones.
Practica un turismo responsable:
En la playa, recoge toda tu basura y utiliza protectores solares biodegradables para no dañar los arrecifes de coral.
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