viernes, 9 de enero de 2026

Recordamos a María Elena Walsh

El 10 de enero de 2011 fallecía María Elena Walsh, una mujer que supo cómo correrse de los mandatos. Se autoproclamó feminista cuando la palabra incomodaba y circuló en espacios donde se debatía la opresión a las mujeres, mientras sus artículos, canciones y poemas fueron un espacio para cantarle a la libertad. 
Por los múltiples e innovadores pliegues de una obra que se reveló anticipatoria de un repertorio feminista, dejó una huella en el cancionero popular post-dictadura y apostó desde la literatura a infancias más lúdicas y reflexivas, a quince años de su muerte la figura de la escritora María Elena Walsh sigue enraizada en el imaginario colectivo y para este año ya se preparan charlas, podcats y nuevas ediciones de sus textos. 
Fue poeta, folclorista, intelectual, feminista, cantante, narradora, guionista, dramaturga y también ideóloga de un universo infantil imaginativo y desbordante en el que camufló su ideario político y feminista, porque para María Elena Walsh todas las ramificaciones del arte funcionaron como territorio de operaciones para desplegar la tristeza y la impotencia que le causaban la desigualdad social y las disparidades de género. 
La mujer que nació hace 95 años y murió hace una década y media, el 10 de enero de 2011, supo desde chica cómo descorrerse de los mandatos. 
Se autoproclamó feminista cuando la palabra incomodaba y circuló en espacios donde se debatía la opresión a las mujeres, mientras sus artículos, canciones y poemas fueron el refugio de la rabia, pero también el espacio desobediente para cantarle a la libertad. “Las feministas no tenemos odio, tenemos bronca. 
El odio es cosa de hombres. Estamos hartas de odio, aunque venga empaquetado en sublimaciones y piropos. No hemos declarado la guerra, sino que señalamos que existe y tiene los años de nuestra civilización. Nos defendimos como pudimos, a veces con malas artes, por lo tanto es mejor que ahora parezca una guerra abierta, limpia, esta que declaramos contra todas las formas de la arrogancia machista. 
Para la escritora y librera Cecilia Fanti “María Elena era única y era valiente. Se fue a París, formó un dúo, cantó canciones de protesta, de denuncia, le dio para adelante, escribió para grandes y chicos… escritoras como ella son muy hijas del siglo XX y son quizá también las últimas representantes de un siglo en el que pasó todo”.
“Fue además una mujer que rompió con ciertos tabúes a la hora de no ser como lo que la sociedad pretendía de las mujeres. Eso también la convirtió en un faro, en alguien que miran y han mirado otras mujeres a lo largo de su vida. 
A mí como escritora y librera me gustaría que el mercado jerarquizara su obra de igual manera -explica-. La semillita de María Elena en lo que tiene que ver con la política y el género empapa todas sus decisiones estéticas, tanto las de adulto como las de niñes”. 
 Elena Walsh a lo largo de su vida. El primero está fechado en los años 50 y es una entrevista a la entonces presidenta de Perú, a quien la escritora hace un reportaje donde le pregunta, justamente, por su rol de mujer en la política de su país. “Hay textos inéditos, hay poemas, hay canciones, hay una carta de renuncia a un programa de radio que tenía, hay crónicas y escritos periodísticos, hay textos sobre literatura y escritoras mujeres. 
El valor de los textos es enorme: da cuenta de una artista comprometida con su tiempo, con la defensa de los derechos de las mujeres durante toda la vida, y de alguna manera, la sitúa como una referente actual de la vida cultural y política argentina de la segunda mitad del siglo XX”, adelanta la editora Julieta Obedman, directora editorial del sello Alfaguara. “Leer todos esos textos juntos da la dimensión del valor que María Elena le daba al feminismo, al lugar de la mujer en la sociedad y en la cultura, al tiempo que siempre se dedicó a escribir sobre eso, a denunciar injusticias, a valorar a escritoras mujeres y a otras protagonistas en todos los ámbitos. 
Justamente este libro nos muestra a una escritora muy conectada con la problemática de las mujeres aun cuando, es cierto, no es sino ahora que el impulso feminista ha cobrado tanto ímpetu, haciendo valer derechos que hasta ahora estaban vedados”, analiza. 
 Para la escritora y poeta María Teresa Andruetto, la creadora de “La reina Batata” es muchas cosas al mismo tiempo: “El aspecto que ha sido el más canonizado y canonizante de ella que es el de la literatura para niños, sobre todo la poesía y la canción.
Ella es la bisagra: hay un antes y después en relación a la literatura-escuela, literatura-infancia y literatura-juegos. Pero ella es muchas otras cosas: la cuestión de género y el feminismo son cosas que han estado muy fuerte en su obra en una época en la que todo eso no estaba en agenda. 
Ella ha sido una pionera”. “Podía ser irónica: el humor, la ironía, la burla, la ternura, la recuperación de identidad… hay muchas María Elena. También la ensayista, crítica, cuestionadora. En algunas cosas nos gustó su cuestionamiento y con otras renegamos un poco, pero ella siempre tuvo mucho coraje, mucha voluntad de salir a la escena pública para opinar, aún contracorriente muchas veces. Veo en ella una obra muy rizomática que si bien ha tenido esa parte más canonizada tiene todas otras ramificaciones tan interesantes”, amplía. “Hay algo que otros escritores que nos dedicamos a los libros infantiles heredamos de ella que es animarse al absurdo. 
Entender que dentro de la poética del absurdo hay un sistema de inteligencias que complotan para decir cosas que de otra manera sería muy complicado. 
El absurdo y la poesía tienen formas amables para llevar adelante sucesos que sobre todo en la niñez pueden resultar traumáticos o problemáticos”, destaca por su parte el escritor Pablo Bernasconi.
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