sábado, 18 de abril de 2026

19 de Abril: Día del Aborigen Americano

Desde hace miles de años, el continente americano está habitado por los pueblos originarios. 
Se los llama así porque fueron los primeros que poblaron estas tierras. 
Fueron muchos y muy diversos y se distribuyeron por casi todo el continente. 
Después de la llegada de Cristóbal Colón en 1492, los europeos invadieron América y la vida de los pueblos originarios se transformó. 
Los invasores querían conquistar a los indígenas, apoderarse de sus riquezas e incorporar sus tierras a grandes imperios coloniales. 
Los territorios conquistados se convirtieron en colonias de los imperios europeos español o portugués. Algunos historiadores plantean que las sociedades indígenas se transformaron completamente, de forma casi automática, como resultado de la conquista. 
Y que a partir de allí comenzó un período de paz que se prolongó durante toda la etapa colonial. Sin embargo, es preciso modificar esa imagen. 
Existen numerosas pruebas de que la colonización no fue un proceso aceptado sin oposición. 
Luego de los primeros contactos, la resistencia indígena a las expediciones europeas que penetraron el continente, fue tomando diferentes formas. (…) 
 En el Río de la Plata, los charrúas y los querandíes rechazaron los intentos de los españoles de ocupar sus territorios durante más de medio siglo, obligando a despoblar el fuerte de Buenos Aires que había sido fundado en 1536. 
Los mapuches liderados por los caciques Caupolicán y Lautaro resistieron a la conquista española por más de 300 años. 
 En los Valles Calchaquíes, la resistencia adoptó la forma de numerosas sublevaciones, fugas y conspiraciones. 
En el año 1630 los diaguitas se sublevaron ante las presiones de los españoles por obligarlos a aumentar el tiempo de trabajo. 
 Aunque ninguno de estos movimientos triunfó de manera definitiva, el temor a su estallido provocó la permanente inquietud de los españoles. 
Por su parte, las acciones de resistencia permitieron a los indígenas el mantenimiento de sus lazos culturales y la esperanza de recuperar su autonomía. 
 La penetración española se fue haciendo cargada de dificultades y miserias materiales y humanas. Cuando se lograba colonizar ciertos sectores, otros ofrecían una feroz resistencia, como por ejemplo los Valles Calchaquíes en el corazón del Noroeste. 
El Chaco y la Patagonia no fueron ocupados hasta el siglo XIX. 
La colonización costó ríos de sangre, agotó los recursos e inundó los corazones de amarguras, desazones y rencores, tanto de los indígenas como de los españoles. 
Muy pocas cosas se consiguieron negociando; la mayoría se obtuvo a golpe de armas, una y otra vez. 
 La resistencia a la conquista de América fue la respuesta predominante de las sociedades indígenas. Esta propuesta enfoca la enseñanza de estos procesos desde la perspectiva de la resistencia a la conquista y coloca a los pueblos originarios como protagonistas de su historia. 
El 19 de abril se conmemora el primer congreso indigenista, que se realizó en México en 1940 para fortalecer el trabajo por los derechos de los pueblos originarios.

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