martes, 7 de julio de 2026

Llegada

¡Aquí estamos! 
La palabra nos viene húmeda de los bosques, 
y un sol enérgico nos amanece entre las venas. 
El puño es fuerte, y tiene el remo. 
En el ojo profundo duermen palmeras exorbitantes, 
y el grito se nos sale como una gota de oro virgen. 
Nuestro pie, duro y ancho, aplasta el polvo en los caminos abandonados 
y estrechos para nuestras filas. 
Sabemos donde nacen las aguas, 
y las amamos porque empujaron nuestras canoas bajo los cielos rojos. 
Nuestro canto es como un músculo bajo la piel del alma, 
nuestro sencillo canto. 
Traemos el humo en la mañana, y el fuego sobre la noche, 
y el cuchillo, como un duro pedazo de luna, apto para las pieles bárbaras; 
traemos los caimanes en el fango, y el arco que dispara nuestras ansias, 
y el cinturón del trópico, y el espíritu limpio. 
Traemos nuestro rasgo al perfil definitivo de América. 
¡Eh, compañeros, aquí estamos! 
La ciudad nos espera con sus palacios, 
tenues como panales de abejas silvestres; 
sus calles están secas como los ríos cuando no llueve en la montaña, 
y sus casas nos miran con sus ojos pávidos de las ventanas. 
Los hombres antiguos nos darán leche y miel,
y nos coronarán de hojas verdes. 
¡Eh, compañeros, aquí estamos! 
Bajo el sol, nuestra piel sudorosa reflejará los rostros húmedos de los vencidos, 
y en la noche, mientras los astros ardan en la punta de nuestras llamas, 
nuestra risa madrugará sobre los ríos y los pájaros. 
Nicolás Guillén




Nicolás Guillén (1902-1989) fue un destacado poeta, periodista y activista político cubano, reconocido como el Poeta Nacional de Cuba. 
Es considerado el máximo representante de la literatura afrocubana y del "negrismo", celebrando el mestizaje y la identidad cultural de la isla, a lo que denominó el «color cubano».
Nacido en Camagüey, desde joven combinó su pasión por las letras con el activismo político, lo que le trajo breves encarcelamientos y exilios. 
Su obra marcó un antes y un después al incorporar la musicalidad, el ritmo y el lenguaje vernáculo afrocubano en la poesía formal, como lo evidencian sus célebres poemarios Motivos de son (1930) y Sóngoro Cosongo (1931). 
Tras la Revolución cubana, su poesía profundizó aún más en el compromiso social y la libertad, destacando especialmente por su icónico poema "Tengo" (1964)

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