En el invierno una hormiga sacaba a airear de su hormiguero el grano que había amontonado durante el verano.
Una cigarra
hambrienta le suplicaba que le diese algo de comida para seguir viviendo.
«¿Qué
hacías tú el verano pasado?», preguntó la hormiga.
«No estuve haraganeando
—dijo la cigarra—, sino ocupada todo el tiempo en cantar.»


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