"Si no responde en segundos el whatsapp me desespero", "llamo insistentemente al celular aunque se trate de algo que puede esperar", "presiono para que me respondan mis mails, comentarios, inbox, en el momento que YO quiero" y éste vivir nos lleva a querer que no sólo las personas se ajusten a nuestra prisa, sino que el mismo Universo vaya a mi ritmo y es aquí cuando, al darme cuenta que esto es antinatural e imposible, me frustro porque "las bendiciones tardan en llegar", "mi alma gemela no aparece", "la mala racha no termina", " el dolor se me hace eterno" y no es que el tiempo se detenga, sino que en nuestro afán por correr olvidamos respirar, observar, vivir, leer, comprender, saborear, pensar, reír, meditar... VIVIR y cuando queremos ir más rápido que el tiempo mismo, la vida se vuelve una carga.
No corras, ni vayas despacio, sólo fluye.
Esa prisa no es tuya, ni mía. Nadie te apura, nadie te detiene.
Sólo TÚ.
Vive y disfruta el ritmo natural de la vida.
Todo, desde lo más pequeño hasta lo más trascendental llega no cuando nuestro ego lo pide, sino cuando nuestra real esencia lo da. Es ahí cuando estamos listos para recibir.
Todo llega cuando debe de llegar, no antes no después.
Psic. Claudia Hernández
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