sábado, 30 de septiembre de 2017

1 de octubre de 1892: Nacía Emilio Pettoruti

Emilio Pettoruti nace en la ciudad de La Plata, el 1 de octubre de 1892.

A la temprana edad de 11 años y por iniciativa de su abuelo, pinta en lo alto de un muro, un gran canasto de flores, fruto exclusivo de su imaginación.
Más tarde, se inscribiría en la Academia de Bellas Artes de La Plata.

Luego de realizar algunas muestras en La Plata, se embarca en el año 1913 rumbo a Italia.

Llega a Venecia con sus veinte años recién cumplidos; allí rápidamente toma contacto con la vanguardia artística italiana, los jóvenes artistas y el ya famoso Marinetti, autor cuatro años antes del célebre " Manifiesto del Futurismo ".
Viaja a través de Italia. En 1916 realiza su primera exposición individual en la Galleria Gonelli, que fuera uno de los bastiones del futurismo en Florencia.

En 1917 se instala en Roma. Durante la guerra realiza los más variados trabajos. Allí traba amistad con Soffici, Carrá y De Chirico, entre otros.
Luego de exponer colectiva e individualmente en distintas ciudades de Italia parte a Munich en 1921. Dos años más tarde es invitado por la Galería Der Sturm de Berlín, consolidada como la galería de la vanguardia alemana, donde también expusieron los futuristas italianos.

Luego de una breve estadía en París donde se hace amigo de Juan Gris y Gino Severini regresa a Buenos Aires.

En octubre de 1924 en el Salón Witcomb de Buenos Aires, realiza Pettoruti su primera muestra luego de once años de ausencia. Sus obras, decididamente vanguardistas para la época, provocan un escándalo de proporciones.

Con el correr de los años, Pettoruti se esfuerza por hacer conocer el arte de vanguardia a través de conferencias, revistas, diarios y frecuentes exposiciones.

A fines de 1927 es nombrado Director del Museo provincial de Bellas Artes de La Plata.

En 1940 Amigos del Arte de Buenos Aires organizan la primera muestra retrospectiva de Pettoruti, muchas de las obras antaño criticadas cruelmente son ahora admiradas por el público y la crítica.

Durante 1944 pasa ocho meses recorriendo museos y universidades de los Estados Unidos invitado por el Comitee for Interamerican Artistic and Intellectual Relations. Expone en el San Francisco Museum of Art y otros museos de los Estados Unidos.

Regresa en 1952 a Europa, luego de haber expuesto en 1950 en el Museo Nacional de Bellas Artes de Chile. Expone en Milán y en Florencia luego de casi treinta años de ausencia.
Continúa exponiendo en años sucesivos; en 1953 en Roma, en 1954 en París, junto con Latour, Masson y Miró.

Recibe en 1956 el premio Continental Guggenheim de las Américas y con él el derecho a concurrir al Premio Mundial que se otorga en París; lo gana Ben Nicholson, la crítica mundial esperaba una decisión en favor de Beaudín, Tamayo o Pettoruti.

Continúa su obra a lo largo de los años y realizando con ellas notables exposiciones; en 1960 en la Molton Gallery de Londres, el Walker Art Center de Minneápolis, Denise René de París, etc.

En 1964 comienza a escribir sus memorias que publicará en 1966 con el título " Un pintor ante el espejo ".

El 16 de octubre de 1971, muere en París a la edad de 79 años, víctima de una afección hepatorrenal.

Pettoruti y el arte abstracto
1914–1949
27.05— 27.06.2011

Una selección de 37 obras realizadas por el artista argentino Emilio Pettoruti (1892-1971) durante la primera mitad del siglo XX. Curada por Patricia Artundo, esta exposición propone repensar la relación de Pettoruti con el arte abstracto, ineludible para comprender gran parte de su producción artística.

Se exhiben, collages, óleos y acuarelas, realizados por el artista entre 1914 y 1949, período que abarca sus primeros años en Italia, su regreso a la Argentina y sus posteriores viajes por Europa antes de instalarse definitivamente en París.

A cuarenta años de su fallecimiento, el objetivo es reflexionar acerca de lo que se ha pensado y escrito sobre Pettoruti durante los últimos años. “Recuperar desde las obras su propio ejercicio reflexivo, caracterizado por la complejidad, la variedad y la densidad de sus propuestas”, afirma Artundo.

Las obras que integran la exposición provienen de colecciones particulares y de colecciones públicas, como el Museo Nacional de Bellas Artes de Buenos Aires; el Museo de Artes Plásticas “Eduardo Sívori” de Buenos Aires; el Museo Castagnino + MACRO de Rosario; el Museo Provincial de Bellas Artes “Emiliano Guiñazú” (Casa de Fader) de Mendoza; el Museo Provincial de Bellas Artes “Emilio Pettoruti”- Instituto Cultural de La Plata; y la Cancillería Argentina, Ministerio de Relaciones Exteriores, Comercio Internacional y Culto, entre otras.

Pettoruti y la abstracción

“Para evitar que la mirada del otro –aún a través de nuestros propios ojos– nos defina, es importante explorar especialmente los años de formación de nuestros artistas para encontrar allí las claves propias que después abran el camino al estudio alternativo de sus producciones posteriores. En el caso de Pettoruti, al observar sus obras desde 1914 se advierte una unidad particular que lo llevará precisamente a diferenciarse de sus contemporáneos europeos”, analiza Marcelo Pacheco, en el ensayo “Emilio Pettoruti y la búsqueda de una estrategia propia”.

Durante su primera estadía en Europa, a partir de 1913, Pettoruti subvierte la tradicional práctica de aprendizaje —basada en la copia de las obras de los grandes maestros— y se propone una relectura inédita de sus principios formales y compositivos. “Lo que realizó fue un estudio del color y de sus relaciones y armonías en función de su distribución proporcional en el plano. Y ésta fue una de las vías por las que llegó a la abstracción”, asegura Artundo. Otro de los caminos que guiaron al artista hacia la abstracción fue su contacto con los futuristas, sus obras, sus publicaciones y manifiestos y, también a través de ellos, el cubismo sintético. La serie de dibujos a la carbonilla realizados entre 1914 y 1916 está relacionada con las investigaciones que los futuristas habían iniciado dos años antes y en las que continuaban trabajando.

Si durante la década de 1910 el paisaje se convirtió en el campo de experimentación de su producción, en la década siguiente se observa un punto de inflexión con la aparición de un nuevo tema: los músicos. “Asimismo, la problemática de la abstracción pura pareció ceder su lugar a otras cuestiones o, en todo caso, apareció relacionada con otras, siguiendo su línea de investigación, a partir del cubismo en su definición por planos de color/luz y el trabajo por la definición de claves tonales que llegan a desmaterializar y dificultar el reconocimiento de las formas naturales”, explica Artundo.

Luego, en la década del 30, el artista realizó una serie de pinturas con otro motivo en común: las copas, que actúan como un nuevo campo en el que el artista despliega sus investigaciones relacionadas con la pintura abstracta. “Pettoruti no trabaja sobre temas –aun cuando estos sean reconocibles como en el Retrato del poeta Alberto Hidalgo (1925)-, sino que trabaja sobre motivos que constituyen el soporte sobre el cual ejerce sus investigaciones. De allí la aparente repetición y/o reiteración, cuando en realidad de lo que se trata es de la definición de matrices”, sostiene la curadora.

Para Artundo: “El pintor se manejó con absoluta libertad por dentro y por fuera de la vanguardia. Él fue capaz de absorber todo y de acercarse desprejuiciadamente a los maestros italianos para realizar otro tipo de investigaciones que lo llevaron, por otro camino, a la abstracción: la realización de mapas cromáticos a partir de la obra del Beato Angelico; la generación de nuevas estructuras compositivas y espaciales desde su lectura de los frescos de Masaccio; la creación de armonías tonales con los venecianos; la investigación acerca de la luz y su incidencia sobre las superficies ejercitada desde el estudio de la técnica del mosaico y del vitraux”, explica.

En los años 40, Pettoruti retomó su preocupación por estudiar la luz propia de su pintura y cuestionó la noción misma de representación apelando nuevamente a una ambigüedad. Posteriormente, entre 1948 y 1952 —antes de instalarse definitivamente en París—, el artista repensó su obra en su conjunto. A partir de sus nuevas pinturas (Crepúsculos marinos, Farfallas, Soles y Noches), comenzó a definirse como "pintor abstracto".

“Sin embargo, en el fundamento de esas nuevas obras y aun cuando estas implicaran un giro sobre sus talones en relación con su obra de la década anterior, una mirada atenta descubre el ejercicio reflexivo continuo acerca de una problemática que lo ocupó durante gran parte de su vida”, concluye la curadora.

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