sábado, 7 de septiembre de 2019

8 de septiembre: Día Internacional de la Alfabetización

Este día fue instituído por la UNESCO, Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura, basado en el Congreso Mundial de Ministros de Educación que se realizó en 1965 en Teherán, Irán, donde se decidió que los gobiernos unifiquen esfuerzos para erradicar el analfabetismo.


Consecuencia directa de la no escolarización en la infancia, la falta de formación básica impide la calificación de los ciudadanos y la salida de la pobreza, afectando la estructura económica y social de los países.
A la alfabetización básica –saber leer y escribir y cálculo elemental- debe agregarse la “funcional”, es decir la capacidad de usarla en la vida cotidiana. En el mundo existen casi 800 millones de analfabetos (año 2010), las dos terceras partes de los cuales son mujeres y viven en su mayoría en las regiones más pobres; la alfabetización aportaría grandes cambios en sus vidas, las de sus familias y sus comunidades.
67 millones de niños en edad escolar y 72 millones de adolescentes no gozan de su derecho a la educación. Para el educador brasileño Paulo Freire “…la alfabetización es la habilidad de leer el mundo, de continuar aprendiendo y es la llave de la puerta del conocimiento”.
Nos preguntamos si en el contexto actual, saber leer y escribir es suficiente para acceder al pleno ejercicio de los derechos que la ley les otorga. Arriesgamos una respuesta afirmando que es condición necesaria pero no suficiente, ya que vivimos en un contexto de globalización, donde la alfabetización ya no solo tiene la modalidad de la lecto escritura tradicional, sino que adquiere otras características donde la tecnología propia de la actual “era digital” comienza a desplazar a la lecto escritura tradicional.
Alfabetizar significa no sólo aprender a leer y escribir, sino también incorporar habilidades lingüísticas y cognitivas necesarias para ingresar al mundo de los conocimientos. Podemos afirmar que ningún niño, niña o adolescente se encuentra realmente alfabetizado si no sabe “leer y escribir” en el lenguaje informático. El uso de las tecnologías es indispensable para desarrollar nuevas habilidades, así como para favorecer oportunidades sociales y económicas a nivel individual, familiar y comunitario.

Hablar de alfabetización nos remite de manera automática a pensar en la educación y por ende en la responsabilidad del Estado de garantizar el cumplimiento de este derecho. Como organización no gubernamental, asumimos el compromiso de acompañar a las familias para que puedan acceder efectivamente a la educación formal y a la vez promovemos la inserción de los niños, niñas y adolescentes en dispositivos de educación no formal que sirven de apoyo y complemento.

Teniendo en cuenta la importancia del uso de las tecnologías y con el objetivo de promover el acceso a las mismas, brindamos capacitaciones y espacios equipados con los recursos tecnológicos necesarios para que los niños, niñas, adolescentes y jóvenes participantes de nuestros programas puedan familiarizarse con ellos y así achicar la brecha digital que genera importantes inequidades entre los sectores que acceden al uso de las tecnologías y las que no.

A más de 50 años de la proclamación del Día Internacional de la Alfabetización estamos ante un contexto de situación muy diferente. Leer y escribir es imprescindible pero esta lecto escritura necesariamente debe incluir además el conocimiento y comprensión del lenguaje informático.

Este lenguaje, no solo es un derecho, sino que también es la puerta de acceso a mayores posibilidades y oportunidades, es el puente para alcanzar mayores conocimientos.

Lamentablemente, muchos establecimientos educativos no cuentan entre su oferta de asignaturas con clases de informática y así, algunos niños y niñas son, una vez más, quienes ven limitadas sus posibilidades de acceso a las mismas.

Apostamos a que los niños y niñas que participan de nuestros programas no solo logren ejercer sus derechos básicos, sino que también accedan a servicios que impacten de manera positiva en su calidad de vida y les amplíen el abanico de oportunidades.

En este proceso, creemos que es importante que los adultos sepan qué aprenden sus hijos y que puedan ser parte activa, que puedan involucrarse y aprender junto a ellos. Por esta razón, realizamos jornadas dirigidas a todo el grupo familiar, porque la alfabetización es un derecho de todos, porque es una buena excusa para que compartan y porque nunca es tarde para aprender.

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