He llorado hasta quedarme sin lágrimas y aún así no he olvidado cómo sonreír.

Me han hecho daño hasta llegar a sentir el corazón roto en pedacitos pero luego he reconocido que eran simples arañazos.
He callado cosas por miedo a hacer daño y al final me han destruido sin importarles nada.
Y a pesar de todo sigo adelante, sin importar cuantas veces caiga, siempre me levantaré.
De la web
No hay comentarios:
Publicar un comentario