Paciencia, apertura, empatía. Aceptar las ideas, las creencias y los
comportamientos de los demás aunque no coincidan con los
nuestros. Respetar las diferencias.
Apreciar y promover la diversidad de las culturas. Combatir la marginación de
los grupos vulnerables. De eso se trata la tolerancia. La tolerancia es
un valor que se educa y se entrena.
Conocer desde la infancia los derechos y las libertades de todos, que deben ser
respetados, y tener conciencia de que nadie es superior a otro, son enseñanzas
que en la vida adulta contribuyen a fomentar la igualdad de oportunidades y a
evitar el rechazo racial, religioso, sexual o cualquier otro tipo de
discriminación.
Hoy es el Día Internacional de la Tolerancia, un valor imprescindible para vivir en comunidad.
En su Asamblea Anual de 1993, la Organización de las Naciones Unidas (ONU)
estableció que 1995 sería el Año de las Naciones Unidas para la Tolerancia y
encargó a la UNESCO (Organización de
las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura) que redactara
una declaración de principios.
Así, el 16 de noviembre de 1995 en
la Conferencia General de la UNESCO, en París, se aprobó la Declaración
de Principios Básicos para la Tolerancia, cuyo artículo 6°
proclama además al 16 de noviembre de cada año como el Día
Internacional para la Tolerancia.
Desde entonces, los Estados miembros de la ONU fueron invitados a
conmemorar el Día de la Tolerancia,
cuyo objetivo es concientizar a las personas de todo el mundo, fomentar la
educación de ese valor y advertir sobre los riesgos de la intolerancia.
Entre sus fundamentos
principales, la UNESCO se basó en la Carta de las Naciones Unidas que establece
que para "preservar a las generaciones venideras del flagelo de la
guerra", reafirma "la fe en los derechos fundamentales del hombre, en
la dignidad y el valor de la persona humana, en la igualdad de derechos de
hombres y mujeres" y expresa la voluntad de los miembros de la ONU de
"crear condiciones bajo las cuales puedan mantenerse la justicia y el
respeto, promover el progreso social y a elevar el nivel de vida dentro de un
concepto más amplio de la libertad, y con tales finalidades a practicar la
tolerancia y a convivir en paz como buenos vecinos".
El organismo también
consideró los compromisos asumido en los pactos internacionales de Derechos
Humanos, el Preámbulo de su Constitución que afirma que la "paz debe
basarse en la solidaridad intelectual y moral de la humanidad" y la
Declaración Universal de Derechos Humanos que establece que "toda persona
tiene derecho a la libertad de pensamiento, de conciencia y de
religión" y "de opinión y de expresión" y que la
educación "favorecerá la comprensión, la tolerancia y la amistad entre
todas las naciones y todos los grupos étnicos o religiosos". Es un llamado
de atención tanto para los gobiernos como para la población sobre la necesidad
de que se elimine toda forma de intolerancia, discriminación, tratos inhumanos
y otras prácticas que son una amenaza para consolidar la paz del mundo. Pero la
tolerancia es necesaria –y mucho– entre las personas, dentro de la familia y en
las distintas comunidades. De ahí la importancia de fomentar e inculcar la
apertura, la comunicación y la solidaridad tanto en los hogares como en las
escuelas, las universidades y los lugares de trabajo.
Los medios de
comunicación también tienen un rol fundamental de difundir el valor de la
tolerancia y promover el diálogo con debates libres.
En definitiva, el Día Internacional para la Tolerancia,
esta proclama mundial a favor de los derechos individuales, la atención de las
necesidades de los grupos vulnerables y el respeto de las distintas culturas es
una gran oportunidad para interpelarnos y contribuir a una vida más justa e
igualitaria para todos.
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