martes, 20 de diciembre de 2022

Jesús es el verdadero protagonista.

Para que nuestra Navidad tenga sentido es necesario comprender que Jesús es el verdadero protagonista. “Una Navidad sin Jesús será tan sólo otro tiempo del año, otra de tantas fiestas, que pasará por nuestra vida de una forma intrascendente, sin pena ni gloria. 
Tan sólo será ‘otra Navidad’ como muchas otras que hemos vivido y como muchas otras que viviremos si Dios nos presta vida”.
 Más allá de la fiesta es necesario que la Navidad sea también un tiempo de intimidad con Dios, es decir, “una conversión a Jesús”.

 

 “De otra manera pasará sin dejar huella en nosotros y sin dejarnos en el alma nada más que un cansancio y una insatisfecha hambre de lo divino”. 
 La alegría de la Navidad nace de la certeza de que Jesús se ha hecho hombre para traernos la Salvación, y esto aplica a los hombres de todos los tiempos y de todos los lugares: 
“También a mí. Ha venido a salvarme en mi tiempo y en mi lugar”. “La Navidad es ir a Jesús. 
Como los pastores y los Reyes Magos.
 Ir a Jesús llevando como ofrenda tu pobreza o tu riqueza, pero con la seguridad de que él me llenará de sus regalos. 
Su regalo es mi salvación y con la salvación viene la felicidad”
 La tradición de adornar las casas y poner el árbol en esta temporada decembrina es una costumbre muy linda, aunque el adorno que en verdad necesitamos es el de nuestra alma y nuestro corazón. 
 “Adornemos nuestra alma con la oración.
 Una oración tomada en serio, una ‘conversación sabrosa’ con Jesús que nazca desde el fondo de nuestro corazón, hablemos de nosotros y de los que amamos.
 También escuchemos lo que él nos dice guardando silencio, ese silencio al que estamos tan poco acostumbrados por el ruido del mundo”. 
 Un gran regalo Jesús ha elegido nacer en nuestros corazones y debemos estar preparados. Por ello, hizo un llamado a acudir al Sacramento de la Reconciliación y para recibir la Eucaristía en la Navidad. y para recibir la Eucaristía en la Navidad.
 “Él ha escogido nuestro corazón para nacer. Quiere nacer allí en esta Navidad a pesar de nuestra pobreza y de nuestra fealdad. ¡Limpiemos nuestro corazón! 
La confesión es el mejor adorno de Navidad para nuestra alma. 

https://desdelafe.mx/ 

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