¿Cómo hizo nuestra generación para sobrevivir a los alimentos con lactosa?
¿Cómo hemos podido crecer sin productos homogeneizados, sin suplementos, ni multivitamínicos?
¿Cómo hemos vivido sin Coca cola Cero, Red Bull, aperitivos , si esperábamos el domingo para beber el agua gaseada en la fonda del centro ?
¿Cómo superamos los inviernos con un sándwich en la mochila para el recreo o un bollito y eso si , sin bocadillos, ni Nutella y sin inmunoestimulantes de hoy en día?
¿Cómo nos conformamos con las de frutas y verduras y el agua con limón?
¿Cómo superamos las noches de verano con una rebanada de sandía en la calle, sin ninguna fiesta en especial ni hora feliz, solo por el placer de esa rica y deliciosa sandía, O las siestas al solcito comiendo mandarina?
¿Cómo soportamos los castigo severos de los profesores de esa época?
¿Cómo pudimos presumir al compañero de banco sin prejuicios, ni patrones ni estándares de belleza?
¿Cómo pudimos prescindir del entrenador personal, Habiendo jugado solo al fútbol en la tierra, mientras el compañero más perdedor era el árbitro?Correteando con las amigas, trepando y saltando en pollera.
Cómo sobrevivimos en las rodillas peladas y desinfectadas con sola saliva, sin antibióticos ni antisépticos ni medicación?
Cómo lograbamos encontrarnos con el chico que nos gustaba sino existía el celular y los únicos textos eran una nota en el diario?
¿Cómo sobrevivimos a eso besos arriesgado y algunas veces robados?
Cómo aceptabamos salir con ellos? si íban a buscarnos caminando?
Cómo pudimos escribir poemas y componer canciones sin usar la computadora?
¿Cómo logramos esperar un tiempo infinito para dar el primer beso?
Cómo pudimos tener la paciencia de cartearnos a la distancia y esperar semanas una noticia, cuando ahora una respuesta demorada nos pone en pie de guerra.
Y yo que suelo cuestionarme, me pregunto:
¿podríamos volver a hacer todo eso ahora? ¿o también fuimos absorbidos por la vorágine del tiempo?
Y sin embargo, nuestra generación que no amanecía, supo soñar.
Porque la comida más sana que nos alimentaba, era la esperanza...
Bellos e inocentes tiempos, qué lindo haberlos vivido.
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