Se siente lento.
Se siente injusto.
Se siente como si todos avanzaran menos tú.
Pero mira esto con calma:
Si Dios te diera hoy
lo que le estás pidiendo…
¿estarías listo para sostenerlo?
A veces no es que la bendición tarde.
Es que tú todavía estás creciendo.
Dios no retrasa.
Dios protege.
Te ahorra relaciones que te romperían.
Te ahorra decisiones que te destruirían.
Te ahorra puertas que parecen buenas
pero no son eternas.
Y mientras tú miras el reloj con ansiedad…
Él está acomodando cada detalle que no ves.
Personas.
Momentos.
Conexiones.
Milagros silenciosos.
Lo que es para ti
no se pierde por esperar.
Se fortalece.
Un día mirarás atrás
y agradecerás cada “todavía no”.
Porque entenderás
que no era un rechazo…
Era preparación.
El tiempo de Dios no llega tarde.
Llega exacto.
Y cuando llegue…
vas a saber
que valió cada segundo de espera.
Desconozco autor
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