En la actualidad 15 millones de personas tienen acceso a tratamiento contra el VIH. Las nuevas infecciones se han reducido un 35% desde el año 2000 y las muertes por causas relacionadas con el SIDA han bajado un 42 % desde que alcanzasen el punto más alto en 2004.

El mundo está adoptando la estrategia de Respuesta Rápida para poner fin al SIDA. Para erradicar esta epidemia hacia el 2030 en el marco de los Objetivos de Desarrollo Sostenible se necesitará acelerar la inversión, el compromiso y la innovación.
Según ONUSIDA, la estrategia de Respuesta Rápida incluye:
– Inversiones anticipadas.
– Centrarse en los lugares, poblaciones y programas que tienen mayor impacto.
– Catalizar la innovación para la gente que más lo necesita.
– Involucrar a líderes locales en respuestas específicas, sostenibles y responsables.
– Crear nuevas alianzas.
– Mantenerse firme en cuanto a los derechos humanos.
– Lograr resultados sin dejar a nadie atrás.
Esta estrategia de Respuesta Rápida cambiará las vidas de millones de personas en el mundo. Tenemos una oportunidad frágil, tan sólo cinco años para poner fin a la epidemia.
La iniciativa constituye una importante oportunidad para difundir información sobre el virus, transmitir mensajes de prevención, mejorar la asistencia de las personas con VIH-SIDA y luchar contra distintas formas de discriminación.
Desde el punto de vista biológico el SIDA es una etapa avanzada de la infección producida por el VIH. Por eso lo correcto es hablar del “proceso de infección VIH-SIDA” sabiendo que es algo que puede cambiar con el tiempo. El Virus de Inmunodeficiencia Humana va debilitando las defensas del organismo, porque ataca a las células encargadas de protegernos de las enfermedades. Puede afectar a cualquier persona que no adopte medidas preventivas.
En Argentina, se estima que 110 mil personas viven con VIH. Diversos estudios revelan que hasta un 30% de las personas infectadas en el país podrían desconocerlo. El 28% de quienes tendrían posibilidad de recibir tratamiento no lo hace debido a que, en su gran mayoría, desconoce su situación.
¿Qué es el VIH?
El VIH es el virus que causa el SIDA. Este afecta el sistema inmunitario, haciendo que te enfermes más fácilmente. El VIH se propaga en las relaciones sexuales, pero los condones ayudan a que te protejas.
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El VIH/SIDA es una infección seria
VIH significa virus de inmunodeficiencia humana. Es un virus que destruye determinadas células del sistema inmunitario (la defensa del cuerpo contra las enfermedades que nos ayuda a mantenernos sanos). Cuando el VIH daña el sistema inmunitario, es más fácil enfermarse de gravedad e incluso morir a causa de infecciones que el cuerpo normalmente podría combatir.
El VIH puede afectar a cualquiera. En los Estados Unidos, alrededor de un millón de personas viven con VIH, y cada año se presentan más de 41,000 nuevos casos de infección. La mayoría de las personas con VIH no tienen síntomas durante años y se sienten totalmente bien, de modo que es posible que ni siquiera sepan que están infectadas.
Una vez contraído, el virus permanece en tu cuerpo de por vida. No existe cura para el VIH, pero hay medicamentos que ayudan a que te mantengas sano durante más tiempo y que disminuyen las posibilidades de que contagies a otras personas. El tratamiento es muy importante (por eso es vital hacerte la prueba). Prácticamente todas las personas que tienen VIH y no se tratan mueren a causa del virus. Pero con medicamentos, los infectados por el VIH pueden mantenerse sanos y vivir muchos años.
¿Cuál es la diferencia entre VIH y SIDA?
El VIH es el causante del SIDA. SIDA es una sigla que significa síndrome de inmunodeficiencia adquirida. VIH y SIDA no son lo mismo. La gente con VIH no siempre tiene SIDA.
El VIH es el virus que se transmite de persona a persona. Con el tiempo, el VIH destruye un tipo de células importante del sistema inmunitario (denominado células CD4 o células T) que nos protegen de las infecciones. Cuando no tienes suficientes células CD4, tu cuerpo no puede combatir las infecciones como lo haría normalmente.
El SIDA es la enfermedad causada por el daño que el VIH produce en el sistema inmunitario. Una persona tiene SIDA cuando contrae infecciones peligrosas o tiene un número extremadamente bajo de células CD4. El SIDA es la fase más grave de la infección por VIH y, con el tiempo, termina provocando la muerte.
Sin tratamiento, generalmente toma 10 años para que alguien con VIH desarrolle SIDA. El tratamiento desacelera el daño que causa el virus y ayuda a que los infectados se mantengan sanos durante varias décadas.
¿Cómo se contagia la infección por VIH/SIDA?
El VIH es transportado en el semen, las secreciones vaginales, la sangre y la leche materna. El virus ingresa en el cuerpo a través de cortes o heridas en la piel y a través de las membranas mucosas (como el interior de la vagina, el recto y la abertura del pene). Puedes contraer VIH por:
Tener sexo vaginal o anal
Compartir agujas o jeringas para drogarse, hacerse perforaciones en el cuerpo, tatuajes, etc.
Ser punzado con una aguja que tiene sangre infectada con el VIH
Tener heridas o ampollas abiertas que entran en contacto con sangre, semen (esperma) o secreciones vaginales infectados con VIH
En los Estados Unidos, la forma de transmisión más frecuente es el sexo sin protección. Puedes protegerte y proteger a tu pareja usando condones y/o barreras de látex bucales cada vez que tienen relaciones sexuales y evitando compartir agujas.
Este virus también se puede transmitir al bebé durante el embarazo, el parto o al amamantar. Una embarazada con VIH puede tomar medicamentos que reducen considerablemente las posibilidades de que su bebé se contagie.
El VIH no se transmite por la saliva, de modo NO PUEDES contagiarte por dar un beso, compartir alimentos o bebidas, o usar el mismo tenedor o la misma cuchara. El VIH tampoco se contagia por abrazarse, darse la mano, toser o estornudar. Tampoco puedes infectarte por sentarte en el inodoro.
Hace muchos años, había personas que se contagiaban por recibir transfusiones de sangre infectada. En la actualidad, donar o recibir sangre en cualquier centro médico es totalmente seguro. Los médicos, los hospitales y los bancos de sangre no usan las agujas más de una vez y la sangre que se dona se somete a análisis para verificar que no esté infectada con el VIH u otras infecciones.
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