
Es gente que te quiere sin vueltas. Sin enrosques. Sin pedido de facturas ni reproches. Gente que te elige por tu compañía. Por quién sos. Porque acepta tu herida y tu belleza.
Gente buena. Gente que vuela con tu vuelo y te recuerda los tres deseos que te tocan para tu cumpleaños.
Gente que alimenta tu alma. Sana. Cura. Salva.
Esa gente se vuelve imprescindible. Se cuida como oro. Esa gente es necesaria y uno tiene que valorarla cuándo está, no cuándo hace falta.
A esa gente se la ama. Y punto.
- Lorena Pronsky
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