Nuestra mente funciona a partir de pensamientos, por lo tanto de distorsiones, fantasías y proyecciones. ¿Porqué entonces no abrirnos al espacio libre en el que no estamos prejuzgando ni criticando a los demás e incluso a nosotros mismos?

Cada vez que decimos “yo soy esto”. debido al mundo dual en que nos movemos, estamos afirmando un “yo no soy aquello” y todas esas negaciones son arrinconadas en una bolsa a la que Jung llamó “sombra”.En realidad el problema no está en crear sombra o no crearla, el problema reside en el componente normativo que damos a lo que aceptamos como nuestro y a lo que ponemos en la sombra, es decir a establecer “esto es bueno y lo acepto en mi persona” y “esto es malo y lo relego a la sombra", por lo tanto corro el riesgo de percibir a los demás desde esa distorsión básica. ¿Quién sabe bien qué es y qué no es y por lo tanto quién es el otro?
Fanny Libertun

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