Esa es la forma en la que todos nos vemos unos a otros en la vida.
La vanidad, el miedo, el deseo, la competencia-- todas estas distorsiones dentro de nuestra propia condición del ego deforman nuestra visión de las personas que se relacionan con nosotros.
Añade a esas distorsiones de nuestros propios egos las distorsiones correspondientes a los egos de los demás, y observa cuán nublado se vuelve el vidrio a través del cual nos miramos unos a otros.

Eso es lo que pasa en casi todas las relaciones que existen excepto cuando se da el raro caso de personas que se aman con una intensidad tal que resulta suficiente para quemar una a una todas esas capas de opacidad y así alcanzar a ver el corazón desnudo de cada uno de los demás.
― Tennessee Williams
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