martes, 24 de mayo de 2022

El 25 de mayo de 1810

 

Amaneció lluvioso y frío, o eso es lo que la historia nos contó. Sin embargo, grupos de vecinos y milicianos, encabezados por Domingo French y Antonio Beruti,  abrigados por las ideas revolucionarias que esparció en el mundo la Ilustración, se fueron juntando frente al Cabildo a la espera de noticias. Algunos llevaban en sus pechos cintitas azules y blancas, que eran los colores que los patricios habían usado durante las invasiones inglesas.

Pasaban las horas, continuaban las discusiones. El Cabildo había convocado a los jefes militares y estos le hicieron saber al cuerpo, a través de Saavedra, que no podían mantener en el poder a la Junta del 24 porque sus tropas no les responderían. La gente comenzaba a irse de la plaza, entonces el síndico del Cabildo salió al balcón y preguntó: “¿Dónde está el pueblo?”. En esos momentos, Antonio Luis Beruti entró a la sala capitular seguido de algunos infernales y dijo: “Señores del Cabildo: esto ya pasa de juguete; no estamos en circunstancias de que ustedes se burlen de nosotros con sandeces. Si hasta ahora hemos procedido con prudencia, ha sido para evitar desastres y efusión de sangre. El pueblo, en cuyo nombre hablamos, está armado en los cuarteles y una gran parte del vecindario espera en otras partes la voz para venir aquí. ¿Quieren ustedes verlo? Toque la campana y si es que no tiene badajo nosotros tocaremos generala y verán ustedes la cara de ese pueblo, cuya presencia echan de menos. ¡Sí o no! Pronto, señores, decirlo ahora mismo, porque no estamos dispuestos a sufrir demoras y engaños; pero, si volvemos con las armas en la mano, no responderemos de nada.” Poco después,  se anunció una nueva Junta Gde gobierno. El presidente era Cornelio Saavedra; los doctores Mariano Moreno y Juan José Paso eran sus secretarios; fueron designados seis vocales: Manuel Belgrano, Juan José Castelli, el militar Miguel de Azcuénaga, el sacerdote Manuel Alberti y los comerciantes Juan Larrea y Domingo Matheu. Comenzaba una nueva etapa de nuestra historia.

Saavedra recuerda en sus memorias que la Junta gobernaba en nombre de Fernando VII: “Con las más repetidas instancias, solicité al tiempo del recibimiento se me excuse de aquel nuevo empleo, no sólo por falta de experiencia y de luces para desempeñarlo, sino también porque habiendo dado tan públicamente la cara en la revolución de aquellos días no quería se creyese había tenido particular interés en adquirir empleos y honores por aquel medio. Por política fue preciso cubrir a la junta con el manto del señor Fernando VII a cuyo nombre se estableció y bajo de él expedía sus providencias y mandatos”.

Pero se cree que esto era solo una estrategia a la que se llamó  la “máscara de Fernando”: se decía que gobernaban en nombre del rey, pero en realidad querían declarar la independencia. Sin embargo, creían que todavía no había llegado el momento. La máscara de Fernando se mantuvo hasta el 9 de julio de 1816.

El ex virrey Cisneros y los miembros de la Audiencia intentaron huir a Montevideo y unirse a Elío (que no acataba la autoridad de Buenos Aires), pero fueron arrestados y enviados a España en un buque inglés.

Fuentes:
Luna, Félix (1994). Breve historia de los argentinos. Buenos Aires (Argentina): Planeta. ISBN 950-742-415-6.
Pigna, Felipe (2007). Los mitos de la historia argentina. Argentina: Grupo editorial Norma. ISBN 987-545-149-5.

No hay comentarios:

Publicar un comentario