El 25 de septiembre de 1983, Gladys Quiroga de Motta rezaba en su habitación de su casa en San Nicolás con un rosario entre sus manos cuando se le apareció la virgen y le hizo un gesto como para decirle algo: “Cerca tuyo quiero estar, el agua es una bendición. Soy la patrona de este lugar y me harán un santuario. Cumplid mi palabra”.

A partir de ese momento, Gladys -quien aún vive a 50 metros del santuario- se transformó en una suerte de mensajera de María y desde entonces una multitud viaja hasta la basílica de la Virgen del Rosario en la ciudad bonaerense de San Nicolás para agradecer y pedir.
A 35 años de este día, la celebración nicoleña se convirtió con los años en una de las más numerosas manifestaciones de fe del país, dado que suele reunir a más de un millón de personas que forman extensas filas en torno a la basílica, donde la mayoría de los feligreses participan de misas en el aniversario de la aparición mariana.
Los peregrinos llegan desde distintas localidades del país e incluso desde Uruguay, Paraguay y Chile. Se acercan al templo no sólo a agradecer a la Virgen sino también para disfrutar de los fuegos artificiales y los cantos en su honor.
Los festejos religiosos comenzarán a las 8 hs., lo que generará filas de más de un kilómetro de espera para ingresar al enorme templo levantado en torno a "el campito" donde la mujer tuvo contactos con la virgen.
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